Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

viernes, 28 de diciembre de 2012

Dos veces trece.


Dos veces trece


El número trece para mí, probablemente también para otros, representa la oscuridad, la poca fortuna ó simplemente, presagio de mala suerte.
Pues bien, dos veces trece deviene en una sentencia fatídica,  atendiendo a las explicaciones del párrafo precedente; mas, pienso que en el  2013 nuestros gobernantes, ¡los reales!, no los que fungen como tales, tendrán la invalorable oportunidad de desandar el camino de la desigualdad, ¡pero hombre! me dirán algunos, ¿estás ciego?, ¡fíjate como ha crecido Lima!, el parque automotor es tan distinto al de hace 50 años, el sector inmobiliario ni que decir, ¿has visto la nuevas  clínicas privadas en el sector salud y como han crecido las que operaban antes? Y en el  sector educación, ¿no has visto las innumerables instituciones privadas que se han creado?
Lo anterior es uno de los hechos tangibles del crecimiento de las ciudades pero no del campo, sin preocuparme de los detalles, como el enriquecimiento deshonesto en por lo menos una de estas actividades; ¿Cuánto se ha tecnificado la agricultura? ¿en  manos de quién  están las industrias de transformación en este sector?, ¿Cuánto ha desarrollado la industria metal mecánica? Y así podríamos seguir preguntando para acentuar los aciertos, deficiencias y olvidos.
Solemos con mucha facilidad, olvidar que el Perú es una nación con 24 departamentos y una Provincia Constitucional, por ello casi siempre nos despreocupamos del crecimiento  del sector rural. ¿Porqué?, ¡porqué permitimos que los políticos, cada cinco años, nos engañen una y otra y otra vez, porque carecemos de conciencia social y la solidaridad un principio para invocar casi nunca de ejecución.
No basta ya decir “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”,  primero porque no somos mendigos, pero el banco todavía existe ¡sólo para unos pocos, muy pocos!.
Los que habitamos las ciudades, especialmente los que viven protegiendo su burbuja de estabilidad, suelen decir a comentarios como éste, ¡que se esfuercen!, ¡que trabajen! ¿o acaso creen que lo que tengo me lo han regalado?, nadie declara con absoluta honestidad que si no hubiera recibido ayuda y en el camino arrasado a los que pudieran hacerle sombra NO disfrutarían de esa exclusiva y excluyente burbuja.
He sido, soy y seguiré siendo férreo opositor a los regalitos del gobierno, la famosa y patética inclusión social, invitación a utilizar el san benito de “soy pobre” y tienen más plata que muchos profesionales, mas en el campo, la miseria campea, ¡a ellos deben mirar los que manejan el poder!, sus secuaces son sólo el medio de comunicación.
Que el nuevo año, sea uno en que los ricos piensen en lo que no tienen nada, su tarea es brindarles la oportunidad de desarrollarse y para ello una de las variables es el desarrollo del país en su conjunto, explotar los recursos RENOVABLES, moriré en este intento NO más minería y soportemos a las que existen con exigencias y obligaciones mayores, mejorar la educación y focalizar los servicios de salud y nutrición, entre muchos otros.
MUCHA FELICIDAD Y PROSPERIDAD EN EL AÑO QUE ESTÁ A PUNTO DE COMENZAR, ojo es un nuevo año en el calendario, si deseamos que sea diferente pensemos en cambiar.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Bolivia - Salida Soberana al Mar



Bolivia – Salida soberana al Mar.

He opinado muchas veces sobre el justo derecho de Bolivia de contar con una salida soberana al Mar, derecho cuya solución involucra –a mi juicio- tanto al Perú como a Chile para que finalmente Sudamérica sea lo que siempre ha debido ser, un sólido frente negociador.

Es cierto que, invocar la unión sudamericana y la solidaridad pueden entenderse como argumentos simplistas, habida cuenta que existen cuestiones más allá de lo económico que, en sí mismo, comprende complejas situaciones futuras, tenemos también,  los derechos que fluyen del ejercicio de la soberanía que no me es ajena, ello no obstante, pueden superarse si  a lo que se aspira es mejorar la calidad de vida de los más pobres de la región y no vivir en una burbuja cargada de dudas, miedos, presiones internas y externas, sin más  objetivo que ampararse en tratados para ignorar un derecho que involucra a millones de seres humanos.

Recientemente el Canciller chileno ha declarado que no hay negociación posible si la meta es otorgar un derecho soberano al Mar a Bolivia, pues, no existen antecedentes en el Mundo en el que un País le regale a otro parte de su territorio, este argumento, aparentemente macizo, no lo es si planteamos lo siguiente: “Ningún ser humano a escalado el Everest, yo soy un ser humano, por tanto, no puedo escalar el Everest”, son precisamente estos retos los que han llevado a la humanidad a su desarrollo, que éste sea monumentalmente desigual no debilita el planteamiento, ¡lo reafirma!.

Bien, ¿Cómo solucionarlo?, primero es indispensable discutirlos y no cerrar el diálogo ¿cómo?, prioritariamente, pienso, es debatir el tema económico, para ello, debe evaluarse el tráfico comercial vía marítima desde el Callao hasta Iquique incluyendo en su momento al nuevo Puerto boliviano, ¿cuál el grado de afectación a la economía interna de las naciones involucradas luego de la evaluación anterior?, ¿cuál el período de maduración del nuevo terminal y quienes sus inversionistas, como acto previo a las conclusión precedente?, ¿Bolivia, Chile y Perú, compiten en la misma producción exportable ó pueden especificarse nichos para cada uno?, ¿Cómo se beneficia Sudamérica con el ingreso de Bolivia como exportador soberano, entrado en  vigencia  un acuerdo para esos fines?, ¿Existiría oposición externa, USA, por ejemplo?,  la interna ha de merecer un proceso continuo de cambio de mentalidad, desterrando odios, maledicencia, envidia y otros sentimientos negativos.

Ahora, en cuanto al ejercicio soberano, que de hecho involucraría la creación de una flota naval boliviana, cuestión que a los chilenos no les agradaría en lo más mínimo, podría intentarse un pacto de no agresión entre las tres partes. Las tres naciones  o digo mejor sus gobernantes, deberán actuar con la máxima transparencia. Este es un punto muy difícil, mas el Siglo XXI obliga a privilegiar el tráfico comercial, las inversiones, disminución de las desigualdades antes que las armas y la violencia.

Termino insistiendo, no nos apeguemos a tratados, acuerdos, actas y/o convenios bilaterales por muy jurídicos que sean, tienen casi un siglo y la realidad actual  totalmente distinta de aquella, no incluyo, por obvias razones el diferendo que mantienen chilenos y peruanos en La Haya y que se resolverá, según los que saben, en abril del año 2013.
26 de diciembre de 2012-12-26
José Guillermo Anderson Anderson


viernes, 14 de diciembre de 2012

"El engaño del Colesterol"

El artículo que leerán me llegó por correo, he querido  compartirlo por su importancia en el cuidado de nuestra salud.

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> EL GRAN ENGAÑO DEL COLESTEROL - POR: DR. DWIGHT LUNDELL * > Un cirujano reconocido mundialmente, el Dr. Dwight Lundell,  expone la verdadera causa de las enfermedades coronarias Nosotros, los médicos, con toda nuestra formación, los conocimientos y la autoridad que uno va adquiriendo, tendemos a aumentar nuestro ego y difícilmente admitimos que nos hemos equivocado. Y sin embargo, tengo que confesar que me he equivocado. Como cirujano del corazón, con 25 años de experiencia, con más de 5000 cirugías realizadas de corazón abierto, hoy ha llegado el momento de reparar el daño mediante los hechos médicos y científicos. He estado formando durante muchos años a otros médicos, de esos a los que luego se etiqueta como "formadores de opinión". Asediados por la literatura científica, asistiendo de forma continua a seminarios, los creadores de opinión han insistido en que las enfermedades coronarias son el resultado del simple hecho de tener unos niveles de colesterol muy elevados en sangre.
> La única terapia aceptada ha sido la de prescribir medicamentos para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas. Un menor consumo de grasas traería consigo una disminución en la cantidad de colesterol y se reducían las enfermedades coronarias. Cualquier desviación de estas recomendaciones se consideraba una herejía y daba lugar a la realización de malas prácticas médicas.
> ¡Pero no está funcionado!
> Estas recomendaciones no son ni científicamente ni moralmente defendibles. El descubrimiento hace unos años de que es la inflamación en la pared arterial la causa real de la enfermedad cardíaca, es lo que poco a poco está dando lugar a un cambio de paradigma en la forma en que son tratadas las enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas.
> Las recomendaciones dietéticas establecidas desde hace mucho tiempo han provocado epidemias de obesidad y de diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga histórica en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.
> A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.
> Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes. Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año.
> En pocas palabras, sin la inflamación corporal no es posible que se acumule el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo; es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.
> La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus. El ciclo inflamatorio es una forma de proteger al cuerpo ante invasores bacterianos y virales. Sin embargo, si se expone de forma crónica a nuestro organismo a toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica. La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa una inflamación aguda.¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trata de una decisión voluntaria.
> El resto nos limitamos a seguir la dieta recomendada, baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidas agresiones a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebro vasculares, a la diabetes y la obesidad.
> Permítanme que se lo repita: la lesión e inflamación de nuestros vasos sanguíneos está causada por una dieta baja en grasas, algo recomendado durante años por la medicina convencional.
> ¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples y alimentos muy procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y un exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.
> Visualice lo siguiente: un cepillo duro que repetidamente se frota sobre la piel hasta que ésta enrojece y sangra, esto durante varias veces al día, así diariamente durante 5 años. Si se tolerase este cepillado, se produciría sangrado, hinchazón de la zona afectada, que cada vez sería peor a medida que repite la agresión. Ésta es una buena forma de visualizar el proceso inflamatorio, y es lo que podría estar pasando en su cuerpo ahora mismo.
> Independiente de dónde se produzca el proceso inflamatorio, bien interna o externamente, es lo mismo. He observado el interior de miles y miles de arterias. Una arteria enferma se ve como si alguien hubiese cogido un cepillo y lo hubiese frotado varias veces contra las paredes. Varias veces al día, todos los días, los alimentos que comemos producen pequeñas lesiones, sobre las que se producen otras, de modo que es la causa de que nuestro cuerpo responda de forma continua con inflamación.
> A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante, como si un invasor extraño nos declarase la guerra. Los alimentos están cargados de azúcar, carbohidratos simples, o procesados con omega-6, uno de los pilares de la dieta norteamericana durante varias décadas. Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos.
> ¿Cómo un simple dulce produce una cascada de inflamaciones que hace que el cuerpo enferme?
> Imagínese que rocía el teclado con miel; esto es una representación visual de lo que ocurre dentro de la célula. Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente. Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía. Pero si la célula está llena, si no necesita más glucosa, se rechaza el exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.
> Cuando las células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa. ¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos. Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube el nivel de azúcar en sangre arias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.
> Si bien no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así. Lo he visto en más de 5000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que llevo ejerciendo. Todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.
> Volvamos al asunto de los dulces. Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos omega-6, tales como los provenientes de la soja. Las patatas fritas se fríen con aceite de soja, muchos alimentos procesados se fabrican con ácidos grasos omega-6, para que así tengan más larga duración. Mientras que las grasas omega-6 son esenciales al formar parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los omega-3.
> Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.
> Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos. La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6. Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación. Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable.
> Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios, lo que se suma a las lesiones causadas por los altos niveles de azúcar en sangre. El proceso que comenzó consumiendo productos dulces se convierte en un círculo vicioso que con el tiempo genera una enfermedad cardíaca, elevada presión arterial, diabetes, y por último, Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye.
> No se puede olvidar el hecho de que cuanto más se consumen alimentos procesados, más se dispara la inflamación, un poco cada día. El cuerpo humano no puede procesar, ni fue diseñado para consumir, los alimentos envasados con azúcar y preparados con ácidos grasos omega-6.
> No hay otra solución para disminuir la inflamación que consumir los alimentos lo más cercano posible a su estado natural.
> Para reconstruir un músculo, se deben consumir más proteínas. Para energía elija carbohidratos complejos, tales como los presentes en frutas, verduras y granos integrales. Reduzca o elimine el consumo de los ácidos grasos omega-6, tales como el aceite de maíz y soja, y los alimentos procesados que se han elaborado con estos aceites.Una cucharada de aceite de maíz contiene 7,280 mg de ácidos grasos omega-6; la soja 6,949 mg. En su lugar, utilice aceite de oliva o mantequilla, procedente de animales alimentados con pasto.
> Las grasas animales contienen menos del 20% de omega-6 y son mucho menos propensas a producir inflamación que los aceites poliinsaturados, de los que se dicen que son supuestamente saludables. No es cierto que las grasas saturadas produzcan enfermedades cardíacas. Tampoco aumentan en exceso los niveles de colesterol en la sangre. Ahora sabemos que el colesterol no es la causa de la enfermedad cardíaca, así que la preocupación por las grasas saturadas resulta absurda hoy en día.La teoría del colesterol llevó a recomendar alimentos sin grasa, con pocas calorías, lo que trajo consigo el consumo de otros alimentos que han causado esta epidemia de inflamaciones.
> La medicina convencional cometió un tremendo error cuando aconsejó a la gente que evitara las grasas saturadas en favor de los alimentos ricos en ácidos grasos omega-6. Ahora tenemos una epidemia de inflamación de las arterias, que conduce a enfermedad cardíaca y otras muertes silenciosas. Lo que usted puede hacer es consumir alimentos integrales, de los que su abuela sabía, y no esta moda de consumir tantos alimentos procesados. Eliminando los alimentos que producen inflamación y añadiendo los nutrientes esenciales presentes en los alimentos frescos no elaborados, se revertirían los daños en las arterias y en todo su cuerpo.
> * El Dr. Dwight Lundell es jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el hospital Banner Heart Hospital , Mesa , AZ. Recientemente dejó la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud.
Es también autor de "The Cure for Heart Disease" and "The Great Cholesterol Lie." >  
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