Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Creer en Dios?

Solía escuchar de niño y aun de joven a mis ancestros decir: "extraños son los caminos del señor". Un no creyente, mi posición antes de pasar tres meses y una semana en la Capital, era de un agnóstico y pedía !pruebas de la existencia de Dios!, pues bien, fui complacido, ¿se me presentó Dios cómo a Moisés?, !NO!,  recibí señales de que alguien deseaba conversar conmigo; veamos, he discutido con predicadores de todos los linajes y a todos en su momento rebatí o pensaba haberlo hecho.  ¿Que sucedió para que un humano contestatario de lo que no vemos y que reconocemos como FE, de pronto piense diferente: 

Primera señal: Me encontraba frente al Módulo de Justicia de El Agustino (distrito limeño) esperando el ómnibus que me llevaría al Centro de la Capital, de pronto un joven ciego apareció y yo era la única persona que podía ayudarlo, me acerqué y le pregunté si deseaba cruzar la calle, ¿conoce la Universidad Villareal me respondió?, por aquí no, dije, pasemos al frente de pronto el huachimán del módulo nos informa, en efecto, existía a pocas calles una dependencia de dicha Universidad pero había que tomar un motocarro; mejor regresemos al frente amigo, manifesté. En esos breves instantes, el joven me preguntó si era de por ahí, le dije que no, había llegado recientemente de la Selva. Perdí la vista en un accidente  cuando estaba estudiando (no recuerdo la profesión) pucha cuanto lo lamento, pienso que dije, ya no lo recuerdo y hablamos contados segundos sobre Dios,  bueno contesté, yo no creo en Dios, pero si me lo dices tú no sé que responder. En ese instante, el joven sacó un papelito y me lo entregó añadiendo, por algo lo puso Dios en mi camino; paramos el motocarro y el joven ciego se marchó, ¿que decía el papelito? "Cinco razones para creer en Dios".

Segunda señal, fue en un evento al que fui llevado de los cabellos por mi hijita y mi esposa. Era un encuentro religioso en el Colegio San Agustín. Hubo un descanso para almorzar (con nuestra plata, los curas no invitan nada), poco antes de volver al Auditorio, tres señoras  escuchaba con atención los que decía mi yerno, me acerqué y les dije que no creía en Dios, una de las damas, todas pasaban las 5 décadas, me ilutró sobre lo que debíamos hacer para combatir el mal, fue tal su explicación que con gran esfuerzo evité derramar unas lágrimas.

Tercera señal, hoy 25 de setiembre de 2012, en el Despacho del Dr. Marcos Lanatta Lanatta, Director del Hospital I de La Molina (finalmente resolvimos el problema de mi esposa),  esta persona a quien no conocía y la reputaba culpable -por lo menos en parte del tema de mi gordita- nos dedicó dos horas de su valioso  tiempo para explicarnos como se podrá curar sin el auxilio de los medicamentos que durante 40 años ha estado tomando  y que sólo controlan la enfermedad y empezó a hablarnos del contenido de la Biblia (tenía una en su escritorio llena de subrayados), NO pude cuestionar nada de lo que decía (no era porque estaba cumpliendo su trabajo en el caso de mi esposa, que quede eso bien clarito) !yo! el gran cuestionador,  al punto que tomé de la mano a mi esposa y derramando algunas lágrimas que también derramó ella, le pedí que nos perdonáramos que sólo con amor y el deseo de ser mejores tendríamos la paz que nos ha sido esquiva por 40 años.

Por ello amigos quiero elevar una oración al creador, no por mi ni por mi esposa, sino para que  a los líderes del mundo a los que detentan el poder los ilumine y comprendan que con dinero NO se compra felicidad, con dinero y poder lo único que se ha logrado hasta el momento es que mueran  once millones de niños al año DE HAMBRE, le pido a nuestro creador y salvador que NO MUERA un niño más y que todos nos unamos en el amor a Cristo para que nuestro Planeta tenga una nueva oportunidad. Amen.