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Roma, Historia y Cuna del Derecho

viernes, 14 de febrero de 2014

Venezuela ¿Está que quema?

Venezuela  ¿ESTA QUE QUEMA?

¿Puede explicarse lo que sucede en estos momentos en Venezuela y la reacción de los que siempre la han gobernado?

Comparemos el cambio que inició el Ex Presidente Hugo Chávez y continuado por el actual mandatario, Nicolás Maduro Moros, con lo que acontece en mi patria, el Perú.

Nada como los ejemplos y su efecto clarificador. He pensado por ello, mostrar algo de nuestra realidad y evidenciar la conducta cotidiana.

Una actividad masiva, de la cual podemos inferir el comportamiento social de un grupo humano, la constituye el transporte, expuesta la conducta, sin temor a equivocarme la extiendo a los grupos privilegiados que detentaron y detentan el poder.

Generalmente, por la distancia que me separa del Distrito en el que resido y mi Estudio, tomo el transporte a las cinco de la mañana, si lo hago una hora después, el viaje no sólo demora más, sino que es tortuoso, alucinante y muy estresante. Veamos:

En la capital peruana,  algunas avenidas están señalizadas con “paraderos”, aquellos lugares donde únicamente pueden subir y bajar pasajeros, como comprenderán, su cumplimiento es  de elemental respeto mutuo. ¿Cómo actúan los limeños?,

Si existen inspectores o cámaras de vigilancia que, laboran y funcionan en determinados horarios, la conducta de los viajantes,  salvo excepciones, es respetuosa de la obligación que los paraderos imponen, tanto del conductor cuanto del usuario.

La conducta se transforma cuando no hay señalización, cada quién hace lo que quiere. Los choferes se detienen alcen o no la mano los que esperan la llegada del  vehículo que los llevará a su destino y éstos (los ciudadanos de a pie) levantan la mano solicitando el servicio, al inicio, en la mitad, en la cuarta parte o al final de  la cuadra, de suerte que, los conductores pueden parar hasta cuatro veces en una misma cuadra.

La conducta dentro del  “ómnibus” muestra no sólo falta de civismo, para mí, es expresión del racismo que convive en nuestra ciudad.

En resumen, lo último que se respeta es la conducta que la sociedad exige para convivir en armonía y paz. 
Un último ejemplo, de las avenidas más importantes de Lima, la  que conecta el Distrito de Cieneguilla con la Provincia del Callao, señalizada en gran parte de su recorrido, los ciudadanos han roto una malla protectora debajo de un puente, convirtiendo ese espacio (la vía es o debiera ser de alta velocidad) en un “paradero informal ¡todo el día!”, en cualquier momento alguien morirá y es entonces cuando las autoridades buscarán la “cabeza de turco” que los saque del problema.

Conclusión, el irrespeto es la norma, el interés individual prima sobre el colectivo, la viveza, el robo, la inseguridad y  ello en todas las actividades y quehaceres para ganarse el sustento.

Desde que el ser humano descubrió el fuego y se dio cuenta que al dominarlo tuvo ascendencia sobre los demás,  nace el deseo de someter al  menos fuerte  y se constituyó en el objetivo del  poder desde entonces.

Los ricos no son diferentes a los pobres, salvo en la apariencia personal, donde determinadas personas, nos guste o no, se aprecian mejor que otras, más allá de los hipócritas intelectuales sosteniendo lo contrario.

Por tanto, los ricos tienen en sus genes las mismas taras de cualquier otro ser humano, la ambición, el poder, la pasión por la propiedad, harán cualquier cosa para conservarlo, para aumentarlo o recuperarlo, como en el caso de Venezuela.

Nicolás Maduro Moros ¿es un marciano?, ¡nooo!, se le aplican  las consideraciones expuestas, sin embargo, hay una diferencia, su objetivo es cambiar la forma de distribuir la riqueza, no es un tema fácil para ningún humano del Tercer Mundo, ¡¡¡¡ la riqueza está manos de los actuales opositores!!!!, harán cualquier cosa para que no se la quiten.

Vean ustedes lo que está sucediendo ahorita en el Perú. Los Ministros de Estado se han duplicado el sueldo, de $ 5,500-00 a $ 11,000.00, mientras que los jubilados ganan en promedio, DESDE HACE DOCE AÑOS S/. 456.00 (al cambio actual, $ 150.00), y surge un personaje que dice lo siguiente:

“El asunto de los sueldos ministeriales se viene prestando a la expresión de opiniones en el campo del igualitarismo, sobre todo el práctico, que suele ser utópico. Un ejemplo frecuente es que el funcionario no puede ganar más mientras no se resuelva una lista de demandas (jubilados, Fonavi, salario mínimo, elija usted)…..!


“Sin duda el Perú siempre ha estado necesitado de igualitarismo, y más ahora que 20 años de crecimiento han venido produciendo nuevas desigualdades. Pero la búsqueda de igualdad en la remuneración de distintas formas de trabajo es una forma perversa de demagogia, por lo menos mientras existan un mercado laboral y un sentido de las proporciones en el valor de las tareas”.
El personaje en cuestión tiene asegurado su sustento, mientras la perversidad a la que alude,  que es pura demagogia, según sostiene, cobija en su seno a los más olvidados del Perú. Si las cosas son como sostiene este sujeto, entonces ¿por qué pagar $ 11,000.00, que sean mejor $ 20,000.00 ó $ 50,000.00, no les parece?.

Así las cosas, prefiero mil veces creer la versión del Gobierno venezolano, que la lucha por la “democracia”, la “libertad de expresión e información” alegada por la oposición que lo que desea es recuperar sus riquezas y el PODER.

Algún día espero, nazca un peruano que tenga la valentía de cambiar la desigual situación en la que vivimos y que un sujeto, MUY BIEN REMUNERADO, nos quiere decir  ¡no jodan, porque ustedes son los ¡“cholos baratos”!.






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