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Roma, Historia y Cuna del Derecho

sábado, 24 de diciembre de 2016

El derecho a la verdad exige ¡DEBATE!

Cuando leo columnas como la del señor Dargent (La República digital 24-12-2016) recuerdo de inmediato las opiniones de personas como él, pero lo que más me preocupa no son ellos sino sus comentarios, todas son calco del anterior, en el artículo que a continuación comparto, el señor Dargent escribe sobre grupos organizados, ignorantes de lo que propone la curricula escolar sobre "identidad de género" que según este señor sus alcances no pasan de educar a nuestros niños y jóvenes sobre su genero y la necesaria igualdad entre hembras y machos.

He dejado establecido en mis comentarios sobre el tema la necesidad de la Educación Sexual en las escuelas por los inmensos beneficios a futuro, por ejemplo, en pleno Siglo XXI las mujeres consideran que el hijo que llevan en su vientre es su patrimonio y pueden disponer de esa vida como les de la gana (incluyo el embarazo por violación), nuestros niños y jóvenes deben saber que un hijo sólo se puede procrear si el producto del hombre logra ingresar al órgano femenino para fecundarlo y lo escribo en estos términos porqué desde el Siglo pasado existe la fecundación "in vitro", nuestros hijos (as) y nietos (as) seguro estoy, con notables excepciones, no tienen la menor idea de la "fecundación in vitro". En consecuencia, los niños y adolescentes DEBEN SABER que, ante la posibilidad del aborto NO basta que la mujer decida por sí y ante sí, NO quiero este hijo y lo voy a matar (abortar es sinónimo de matar) DEBEN conversarlo con el padre y sólo si ambos están de acuerdo recurrir "sotto voce" a un especialista para ejecutar la decisión, obviamente la fecundación "in vitro" NO ADMITE  EL ABORTO.

Lo anterior son pincelazos de los beneficios de la Educación Sexual, el señor Dargent con el que quise dialogar una vez cuando debatía un tema con otra persona (no recuerdo si fue en facebook cuando pertenecía a esa red social) pero escribían en inglés y les pedí que lo hicieran en castellano sencillamente porque no sé el idioma, no me dieron ninguna oportunidad.

No he leído el famoso plan curricular que al parecer sólo conocen su defensores, a cambio he opinado sobre la "unión civil" entre personas del mismo sexo desde todos sus ángulos, jurídico, religioso, minoritario y respondido una sola intervención inteligente, todas las demás fueron insultos, el artículo del señor Dargent, muy ceremonioso no pasa de ser un insulto sofisticado, señalando (yo) expresamente que los homosexuales pueden hacer con su cuerpo, sentimientos, conductas y gustos lo que a ellos les interese, la sociedad ha comprendido que es inevitable pero si esas conductas, gustos y sentimientos (el proyecto de Bruce y De Belaunde en su artículo primero señala que un sentimiento tan profundo de un hombre por otro o de una mujer por otra se cristaliza en el momento que se conocen y pueden ir corriendo donde un Notario para que declare la unión) se mete con la sociedad, la sociedad se meterá con ellos.

Ha escrito el señor Dargent que son "grupos organizados", este Abogado no pertenece a ningún grupo ni siquiera a un club de barrio y nadie me paga un céntimo de sol para escribir mis comentarios sobre este tema o cualquier otro de mi autoría que en este blog pueden encontrar.

Si realmente los defensores de la curricular escolar sobre la identidad de género existe tal cual expone el señor Dargent, hace mucho tiempo que la hubieran publicado para hacer puré a gente como yo, férreo opositor cualquiera sea el lado que mire, a que se den explicaciones sobre la homosexulidad a nuestros niños y jóvenes, ¡eduquemos a los padres!.

"Que otro países han legislado sobre la "unión civil" ¿Y que?, ¿debemos imitarlos?.

Pero el señor Dargtent además de saber inglés y más idiomas si fuera el caso, no está en condiciones de debatir conmigo por ello guardará sus dedos donde mejor le acomoden y se escudará en el silencio de una columna que jamás aceptaría una respuesta como la presente.

He aquí la columna de Eduardo Dargent:

Eduardo Dargent
En las últimas semanas una serie de grupos organizados ha lanzado una ofensiva contra lo que llaman “ideología de género”, en concreto la supuesta inclusión en el currículo escolar nacional de una serie de valores que consideran aberrantes. Según ellos, la educación peruana ha sido capturada por sectores que quieren “transformar” en homosexuales a sus hijos, borrar a la fuerza las diferencias naturales entre hombres y mujeres, promover el sexo entre menores de edad. Aunque no fue parte central del pedido de censura, estas razones estuvieron muy presentes en la caída de Jaime Saavedra.
Poco importa que se trate de mentiras o exageraciones, el objetivo es llegar a ese sector de la población que se asusta con estos temas. Escuchar las declaraciones de Martha Chávez explicando el “real” significado del currículo escolar hizo que me preocupara… por Martha Chávez.
Sus voceros son conocidos, vienen actuando en forma coordinada y bien financiada en una serie de temas desde hace años: píldora del día siguiente, aborto terapéutico, educación sexual. Pero hay diferencias. Hoy están más organizados, con mayor trabajo jurídico y han sofisticado su discurso, pues intentan desligar sus demandas de sus creencias religiosas para llegar a quienes no necesariamente comparten sus valores. Y tienen una mayor caja de resonancia en el Congreso de la República, donde parte del fujimorismo los acoge.
Para quienes siguen la política latinoamericana estos repertorios y estrategias de grupos conservadores, especialmente evangélicos, no son nuevos. Son calco y copia de los utilizados con bastante éxito por grupos similares en Brasil y Colombia. Trascienden el estilo más tradicional de la jerarquía conservadora católica para usar métodos antes asociados a grupos progresistas: plantones, marchas, uso de medios digitales.
Resulta paradójico que en años en que estos valores conservadores se han debilitado en la región y se han avanzado una serie de agendas progresistas, la actividad de estos grupos sea mayor. Es una contraola que recuerda que en muchos lugares algunos de estos valores conservadores siguen siendo mayoritarios y que lo que faltaba eran grupos capaces de politizarlos. En el Perú estos actores han sido exitosos en retrasar una serie de cambios ya producidos en otros países.
Veo dos formas de reaccionar. Por un lado, hay que seguir peleando en temas que, aunque minoritarios, vienen haciéndose cada vez más de sentido común entre la población. Estos cambios pueden operar muy rápido. La píldora del día siguiente o el aborto terapéutico, vedados hace unos años, no son más temas de minorías. Y espero que muy pronto la unión civil o incluso el matrimonio paritario tampoco lo sean.
Pero también considero urgente avanzar las líneas, hablar de igualdad entre hombres y mujeres para pelear las zonas grises que hoy estos grupos nos están ganando al hacer parecer la agenda progresista un tema de minorías. Hay que dirigirse a esos sectores sociales conservadores que pueden mirar con desconfianza algunos de los temas arriba señalados, pero que distan de la radicalidad de los activistas movilizados. Resaltar que se trata de grupos reaccionarios, que añoran una sociedad donde hombres y mujeres son diferenciados por sus supuestas posiciones “naturales”. Y esas diferencias siempre ponen en desventaja a la mujer.
Entonces, en vez de salir a explicar el currículo escolar a la defensiva habría que señalar que sí, que la palabra género está allí porque se habla de igualdad. Y que en una república hombres y mujeres no tienen roles asignados por naturaleza, ni distintas capacidades. Cuando escuche “con mis hijos no te metas” piense que se están metiendo con sus hijas, y evalúe si dejaría su futuro en manos de estos sujetos. ¿Usted recuerda a algunos de estos grupos participando activamente en la marcha “Ni una menos” o defendiendo la igualdad entre hombres y mujeres?
La sensación que existe hoy es que estos valores republicanos e igualitarios, ya extendidos entre la población, carecen de representación en la política. Se ha cedido la iniciativa a un grupo de fanáticos que sabe bien lo que quiere. Y que vienen por más.
Pd. Felices fiestas.

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