Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

lunes, 29 de mayo de 2017

Jorge Bruce y la intolerancia

http://larepublica.pe/impresa/opinion/880518-lugares-de-resistencia
Jorge Bruce

MI COMENTARIO

El día que las personas de clase media alta o muy ricas, donde por lo escrito hasta el momento es cuna de la mayoría homosexual en nuestro país y escuche, lea o vea que con el mismo ardor y NO con tanta hipocresía, manipulando las diferencias humanas para alcanzar un objetivo que NADA, absolutamente NADA tiene que ver con ellas y PROPONGAN que en las listas congresales para ser validadas al momento de su inscripción no sólo correspondan al proceso democrático interno sino a la pluralidad de conductas y apetencias humanas sin perjuicio de la igualdad sexual, 1 hombre, 1 mujer y 1 homosexual de manera alternada y que por obligación legal en la elección interna para elegir al candidato que presentarán en las presidenciales haya existido por lo menos UN HOMOSEXUAL, recién entonces podrá creerse su propuesta de tolerar la mariconada a la que comparan  con la deficiencia de un niño Down que sin vergüenza alguna utiliza Bruce Jorge para manipular al ciudadano despistado y sensible a discriminar a una persona con deficiencias y habilidades distintas a la mayoría de humanos con las que vino al mundo con gustos y conductas tomadas por una mujer u hombre normal porque pretende ser lo que no es y jamás será, 

PERO NINGÚN RICO O MEDIO RICO ESCRIBIRÁ NADA AL RESPECTO POR QUE SU DESEO ES LEGALIZAR LAS CONDUCTAS Y GUSTOS DE LOS MARICONES Y LESBIANAS QUE SON PARTE INSEPARABLE DE SU ENTORNO Y SE SIENTEN BIEN TENIENDO UNA ALTERNATIVA A USAR CUANDO SE CANSEN DE LO NORMAL.

Si estoy equivocado que los congresistas que pertenecen a este gremio PRESENTEN LA PROPUESTA que les acabo de exponer, de no hacerlo para mí estos y los ricos que quieren imponer sus cochinadas son un conjunto de hipócritas que ni siquiera deberían ser definidos como hombres o mujeres menos como homosexuales, forman una casta de degenerados que no clasifica en ninguna conducta humana.

HE AQUÍ EL ARTÍCULO DE JORGE BRUCE

"La semana pasada escribíamos en esta columna acerca de la normalización de lo abyecto en nuestra sociedad. Hoy siento la necesidad perentoria de balancear ese trabajo de lo negativo. Uno de los lugares en donde se encuentra una resistencia permanente, casi heroica, contra esa fuerza regresiva que nos está colocando al filo del abismo, es el teatro. En cartelera se encuentran ‘Pájaros en llamas’, de Mariana de Althaus. ‘Discurso de promoción’, de Yuyachkani o ‘El curioso incidente del perro a medianoche’, de Simon Stephens, dirigida por Nishme Súmar, por citar solo tres puestas notables en escena.
Es a esta última obra que voy a referirme, toda vez que el último jueves tuve el privilegio de moderar el foro después de la función, en el teatro La Plaza. Se trata de una novela de Mark Haddon, adaptada por el dramaturgo Stephens y en el Perú por Daniel Amaru Silva. De modo que pasamos de Londres a Lima y a Ica. Y Christopher, el protagonista, se llama Cristóbal. Y es autista.
Aquí comienza el viaje del espectador: en la mente de un chico hipersensible, con unas inmensas dificultades para integrarse a una sociedad que no entiende el código de sus reacciones emocionales. Por lo tanto, hace lo más “práctico”: lo rechaza. Sin pretenderlo, Cristóbal representa a todas las minorías excluidas por la intolerancia, la ignorancia, el miedo. En ‘La nave de los locos’, del Bosco, se metía a la fuerza en un barco a todos los considerados mentalmente incurables y se los enviaba por el río, sin destino. En nuestro país, la homofobia, el desprecio a los grupos LGTBI o el racismo embarcan en un navío de “prejuicios, estereotipos e intolerancia” (Nishme Súmar), a todos aquellos que desafían los estrechos límites de nuestro conocimiento. Los considerados locos no son la excepción.
La formidable actuación de Emanuel Soriano haciendo de Cristóbal –tuve que pedirle durante el foro que hable para convencerme de que había estado actuando– nos lleva al corazón de la intolerancia. Y nos interpela. ¿Estamos mejor sin personas diferentes? O es más bien a la inversa. Requerimos de sensibilidades distintas para recordarnos que la calidad de nuestra convivencia depende del trato que le demos a quienes nos confrontan con nuestra frágil condición.
“La locura, decía La Rochefoucauld, el gran moralista francés del siglo XVII, nos sigue en todos los tiempos de la vida”. Por eso, cuando Cristóbal emprende su viaje iniciático por la avenida Aviación, la gente en la calle lo llama “enfermito” y lo maltrata. Como lo agreden los ruidos, la suciedad, el caos de nuestra urbe sin gobierno. Pero Cristóbal, cuya mascota lo acompaña como un objeto transicional, no ceja y, ayudado por un policía empático y solidario a su manera, llega a donde se ha propuesto.
Al hacerlo, nos demuestra que no todo está perdido. Que juntos podemos encontrar la valentía para salir de este entrampamiento contaminado de envidia y odio. Y prevalecer"

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