Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

viernes, 12 de mayo de 2017

REFLEXIONEMOS JUNTOS


Stephen Hawkins ha vaticinado, pronosticado, advertido o afirmado que la humanidad tiene cien años para abandonar el planeta –no he leído la nota-  el título es suficiente a efectos de la reflexión a la que con todo respeto invito, especialmente a los líderes mundiales.

Ahora, sobre que reflexionaremos, EL PODER, sin embargo, hacerlo  desde mi punto de vista absolutamente contrario a la forma como se ejerce, no constituiría propiamente una reflexión sino las quejas que da por sentada una realidad que no nos gusta, luego partiremos del ejemplo, nada mejor que una película norteamericana de los años treinta.

Soy aficionado al Cine pero hace muchos años que sólo veo películas en la TV muchas de estupenda calidad no era fácil escoger una que me pueda servir de referente para que todos meditemos sobre el argumento.

De las que se proyectaban en blanco y negro (las he visto desde pequeño y hoy gracias a la magia de la tv sigo viéndolas) aprecio dos “Que verde era mi valle” que la pueden encontrar en este blog, un alegato contra la depredación producida por  las Minas de Carbón  y “La vida es hermosa” que el día de ayer he visto por “n” vez.

El tema no es entre el bien y el mal es la lucha del poder tratando de acaparar todo y que sean sus designios lo que mande y se obedezca en un pequeño pueblo americano y en vísperas de Navidad.

El banquero del pueblo es por su influencia e inversiones dueño de todo con la excepción de una pequeña financiera de la que es uno de sus accionistas minoritarios, los propietarios de esta empresa NO regalan su dinero por si alguien está pensando ello, pero permiten el acceso a la vivienda en condiciones razonables para los que menos tienen (la igualdad es un ideal muy difícil de alcanzar pero la desigualdad NO debe reposar en el poder), de manera que la pequeña financiera era una piedrecita en el zapato para el “Banquero”, ni comprarla ni comprar a sus dueños podía.

Un buen día un error imperdonable  del más antiguo colaborador de la financiera permite que el Banquero se apropie de ocho mil Dólares que le debían pagar al Banco ¡su Banco!, el joven empresario que, a la sazón recibía la visita del “Inspector de Bancos”, al recibir la noticia de la pérdida del dinero sufre terrible depresión y acude al “Banquero” en busca de ayuda y este lo denuncia pues “pone en riesgo el dinero de sus clientes” pero le ofrece a todos los que tengan dinero depositado y lo puedan acreditar devolverle sus ahorros pagando cincuenta centavos por Dólar. El joven peor no podía estar, se va al Bar toma un trago y un sujeto le pega porque lo acusa de haber besado a su mujer.

Hasta ese momento se observa a un pueblo unido solidario que si bien responde en mucho a las directrices del “Banquero” su relación con sus pares es de lo más armoniosa y de colaboración mutua, no era un paraíso pero reflejaba lo que era la sociedad mundial, en especial la norteamericana después de la gran depresión.

Deprimido sin encontrar solución a sus problemas decide suicidarse –aquí el argumento introduce a un “ángel guardián”- y puede que muchos no deseen seguir leyendo, les aconsejo que sigan, la aparición de este nuevo personaje, me permitirá concluir el punto a donde deseo llegar.

El joven deprimido que no cree ni un poquito que el jovial viejito sea un ángel dice que mejor hubiera no haber nacido, el ángel le concede su deseo y desde ese momento no había nacido, no tienes nada, le dijo agregando en otro momento “Es extraño como influye la vida de una persona en la vida de otras”.

Me permito agregar fuera del relato de la película pero intensamente relacionado con ella que, la lucha por el poder, hoy,  es de tal magnitud que quienes dirigen los destinos del Mundo han olvidado la enorme influencia que ejercen sobre miles de millones de seres humanos al tomar decisiones, ¿Sería diferente la historia de la humanidad si nunca hubieran nacido, por ejemplo, Pedro El Grande, Harry Truman, Hiroito, Adenauer, De Gaulle, Garibaldi?, pienso que en algo seríamos diferentes pero sustancialmente el poder hubiera terminado en manos de los actuales pero con distintos nombres. Debemos y deben los capitanes de la humanidad reflexionar en ello.

El seguía sin creer en el ángel pero la realidad lo fue desmintiendo, el pueblo llevaba el nombre del “Banquero”, la tranquilidad de la gente que conocía se había transformado de muchas maneras en violencia, bares y lugares de recreo  eran parte del panorama,  su casa que con la fuerza de su esposa y de amigos reconstruyó para habitarla no existía, su querida Mery, era una solterona desconfiada como desconfiadas eran las personas que todavía conservaban algo de bondad. Tal era su desengaño que le ruega al ángel regresarlo a su realidad sin importar los problemas que tuviera que enfrentar (la cárcel era uno de ellos) y así fue.

La película termina cuando todos los clientes de la financiera donaron parte de su dinero para que NO desapareciera.

Muy bien, analicemos nuestro oscuro interior saquemos la podredumbre y si algo bueno queda, sumemos esfuerzos NO necesitamos tanta tecnología  pero si mucho amor, no necesitamos tanto confort pero si desprendimiento, no necesitamos una mansión de dos millones de Dólares un pobre merece vivir con dignidad, no necesitamos guerras si solidaridad, no necesitamos manipulación sí la verdad, en suma NO necesitamos tanto poder, SI más justicia.

NO debemos ser como el “Banquero” la humanidad puede terminar de corromperse antes de los cien años vaticinados por Hawkins y volvería innecesario buscar un nuevo planeta para vivir, en menos de mil años poblados con lo peor de los humanos, ese planeta sería inhabitable.




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