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Roma, Historia y Cuna del Derecho

martes, 9 de mayo de 2017

Peru y la Economía

He escrito, escribo y escribiré sobre la terrorífica desigualdad que practica el poder. Para mí radica en la indolencia, la mezquindad, el oprobio y la defensa del confort del que disfrutan y esta actitud además de responder a la ambición sin límites de los ricos inherente a la condición humana que da pie a la acumulación de riqueza sin importar el sufrimiento de los demás;  también se sostiene en la economía y la calidad de la inversión para el desarrollo de los pueblos.

No soy economista pero el sentido común me dice que sería una blasfemia pensar que sin inversión se puede, en esta era global, desarrollar  una Nación.

Ahora bien, la inversión y el desarrollo que con ella se puede alcanzar tiene varias variables, en primer lugar una buena educación sin la cual la capacidad critica de los menos afortunados desaparece sustituyéndola por la lucha por sobrevivir y en algunos casos actuar tan venalmente como sus opresores en perjuicio  directo de sus pares, que por añadidura repercute en las capacidades y calificación de la mano de obra.

Otra son las riquezas del país y la oportunidad para explotarla  y una tercera, hasta donde dan mis limitaciones que como humano tengo, es la visión cortoplazista de los ricos reduciendo a los pueblos como el nuestro a simples proveedores de materia prima y alimentos, no lejos de la versión futurista del Mundo ensayada por Alfredo Bullard con comentarios y conclusiones de mi parte.

Sirva lo anterior para en breves líneas comentar el artículo del señor Carlos Adrianzen del día de hoy, 09-05-2017 en su columna de "El Comercio" señala y siempre lo ha hecho que la desigualdad, la pobreza y sus consecuencias dependen de la inversión, "Apertura, apertura", reclama como un disco rayado hace muchos años, Sin embargo, desde el segundo gobierno de Belaunde hasta nuestros días ningún jefe de Estado la ha prohibido y las pocas que se han realizado fuera de la minería y la agricultura siguen el esquema de explotación y reparto de miseria.

El señor Adrianzen cita cifras de lo mal que estamos e incluso pienso estamos peor que  las estadisticas del Banco Mundial que para su artículo invoca. No ha escrito una sola línea, frase o palabra sobre como debemos desarrollar el Perú, siempre se queda en la superficie o "que el Perú es una nación minera". Cuando dejen ese estado de anomia es probable que en 20 o 30 años  estemos camino al desarrollo sostenido y sostenible de nuestra patria.

Naturalmente se requiere amor, desprendimiento, lucha y entrega total PARA EL FUTURO, ¿Estarán los ricos dispuestos?, ¿Que piensa amigo y amable lector?.














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