Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

viernes, 23 de junio de 2017

Señor Presidente, ¡siento vergüenza!

Siento vergüenza de las declaraciones de su señora esposa solicitando se siga apoyando con alimentos a los bomberos.

Siento vergüenza de la desaparición de cuatro jovencitos por no haber intentado usar un Helicóptero cuando los hombres de rojo fueron notificados de su encierro y todavía existían, por ese medio, la posibilidad de liberarlos  y de su muerte tan probable como que hoy es 23 de junio de 2017.

Siento vergüenza al recordar los ofrecimientos que hizo al Cuerpo General de Bomberos del Perú cuando tres jóvenes miembros murieron en cumplimiento de su vocación y solidaridad con el prójimo ¿Se le olvidó?, ¿Ha comunicado a la prensa el cumplimiento de su palabra?

Siento vergüenza al ver a los bomberos utilizar una ambulancia para renovar los tanques de oxigeno para poder recargarlos pues deben oxigenarse cada 30 minutos.

Siento vergüenza por los cuatro jóvenes soldados muertos en Marbella  y el destino del mayor al mando del batallón al que pertenecían los fallecidos. ¿Se le olvidaron también? o todo se soluciona con plata señor Presidente.

Siento vergüenza de sus frases de cliché "estamos trabajando en ello", "es nuestra primera preocupación" sin que sepamos después que fue de su trabajo y preocupación.

Siento vergüenza de su incapacidad para liderar el equipo que gobierna el País y su silencio respecto de la vida de millones de niños y adultos afectados por las prácticas engañosas de las empresas para ganar más y más dinero sin importar las consecuencias.

Siento vergüenza de que se atreva a dar inicio a un programa apoyando el arte y la educación cuando los hechos demuestran todo lo contrario.

Siento vergüenza de sus declaraciones contra el hermano País de Venezuela sosteniendo que defiende la democracia y que los medios apoyen esas declaraciones y pretenda vendernos una imagen desfigurada del proceso revolucionario que en Venezuela se vive.

En fin señor Presidente sólo voté por usted para que no ganara ese pequeño monstruo que fue su competencia y no me arrepiento de ello y sólo de ello, porque me avergüenzo de que haya dicho que deseaba ser recordado como el hombre que condujo al Perú hacia el desarrollo y no es más que insufrible consejero del poder al que pertenece.

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