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Roma, Historia y Cuna del Derecho

jueves, 1 de junio de 2017

TURISMO

Cuando pretendemos ofrecer un producto y el turismo es el producto de un país constituido por su pasado, logros presentes y los por alcanzar en el futuro que orgullosamente invitamos a conocer, pienso que debemos conocer nuestras potencialidades y los intereses del visitante.

En concordancia con lo anterior pienso que debemos conocer la dimensión de lo que tenemos y definir exactamente que es un turista.

Para mi un turista es un humano que en algún momento de su vida tiene tiempo y dinero más lo primero que lo segundo y desea disfrutarlo con su familia o él sólo visitando una Nación que por la difusión de sus muchas atracciones está interesado en conocer.

Segundo, un turista espera como mínimo un trato gentil desde su arribo, estadía y despedida, honesto e interesado en resaltar todo lo que se le ofreció mediante propaganda según sea la región del país que visite.

Tercero, debemos saber de que lugar nos visita (Continente y País) y preguntarnos ¿por qué nos visitará?, por ejemplo. un ciudadano turista del Congo difícilmente -no imposible-  querrá conocer nuestra Selva, es posible que le interese más la sierra y de la sierra el Cuzco, igual raciocinio se debe aplicar a todo aquel que nos honra con su visita. 

Cuarto, preguntarnos que tenemos como atracción que valga la pena ser conocido, exhibido y que la visita replique su experiencia y muchos otros de sus conciudadanos tengan en mente en algún momento arribar a nuestro País y disfrutar  de la misma experiencia.

Quinto, para cumplir la condición anterior la difusión de nuestros antepasados, su cultura y vestigios de lo que fue requiere de suma honestidad, por ejemplo, nuestros embajadores en Europa no podrían difundir la arquitectura Inca que no conoció el arco y sus artesanos no pueden exhibir obras monumentales, si el trabajo en oro y plata o la escultura de Huacos que en mi opinión corresponden a un estadio inferior al que alcanzó Europa en la antiguedad, al que no le guste lo que escribo me puede ilustrar si el arte incaico puede competir con el arte griego y romano sólo para citar dos irremplazables culturas de las cuales toda latinoamérica ha bebido de una u otra forma, tampoco se puede pretender igualar nuestro pasado con el pasado del Continente asiático, siempre estaremos en un estadio inferior, en consecuencia, deberemos resaltar usos y costumbres o difundir la belleza monumental del Cuzco que hoy en día es un inmenso centro comercial donde se puede encontrar ropa en piel de Vicuña o Alpaca trabajada con gran destreza manual hasta baratijas que se venden en Lima en cualquier mercadillo de los distritos más populares de Lima.

Si volviera a nacer y se me diera la oportunidad de elegir donde vivir el último lugar en el que pensaría es Lima y el primero nuestra Selva un ESTUPENDO DESTINO TURÍSTICO que ojalá se este difundiendo por todas nuestras embajadas en el Mundo.

Puedo seguir exhibiendo y dando cuenta de muchos atractivos que no son tales por lo menos para mí porque si gasto mi tiempo y dinero en visitar otro País no me contentaré con recibir el más agradable trato que una sociedad le debe brindar a sus visitantes sino que debo aprender algo, téngalo muy en cuenta señores del gobierno.

Se han preguntado por qué César Vallejo está a la altura de William Shakespeare o éste a la altura de Vallejo, porqué ambos son genios de la palabra, no es tema de mi comentario, sólo pretendo graficar la importancia de ser o tener algo bueno que ofrecer al mundo para que este se interese por nosotros.

Mar del Plata recibe en un año más visitantes que todo el Perú en ese mismo período.

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