Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

sábado, 15 de abril de 2017

Violación en la Discoteca "fuego"


"¿Cree que exagero? Piénselo. Se ha violado a alguien en un lugar público entre risas y aplausos, y se ha publicado en redes donde cientos de comentaristas no tomaron ni un segundo en culpar a la víctima. Empatía cero. Másquelo, digiéralo, y haga algo al respecto porque son estas cosas las que nos definen como sociedad."

COMENTARIO

Este artículo que trata sobre la violación de una joven demasiado ebria para darse cuenta de lo que pasaba y menos para oponerse, termina con el párrafo que trascribo.

No opinaré sobre la violación sí sobre la conclusión del articulista, según él, el que nadie impidiera la violación, sólo Dios sabe si el sujeto y los que estaban presentes estaban borrachos y/o drogados, NOS DEFINEN COMO SOCIEDAD.

No porque escriban en un medio podemos deducir que la inteligencia es una de las razones por las cuales fue contratado.

El señor Eduardo Dargent tiene el más banal concepto de lo que significa DEFINIR UNA SOCIEDAD, un acto de lujuria descontrolada define una circunstancia, hechos asociados a ella y las consecuencias de tal estado de cosas.

La Sociedad peruana está podrida y NO por actos de violación, esas son el resultado de un larguísimo proceso de abusos que gente como Eduardo Dargent defiende.

En el Perú no se puede diferenciar el “bien” del “mal” analicemos no el acto de la violación sino las circunstancias y los hechos.

a.- Asumo que para gente como Dargent el violador es el “mal” y su pobre exposición, una suerte de expiación por sus pecados y los pecados del sector de la sociedad a la que defiende y por la cual se rasga las vestiduras.

b.- Nadie, absolutamente nadie, sabe cómo ocurrió el desenfreno animal “el mal” pero todos en defensa del “bien” ¡castiguemos al desgraciado! ¡es un monstruo como monstruos son los espectadores!. Y como la oportunidad es propicia dada la tendencia a gozar con el sufrimiento ajeno de nuestra podrida sociedad, se anatemiza a todos los que circunstancialmente participaron en el acto, al punto que se presenta al actor mismo como un ser vil y despreciable y se le ha condenado porqué “el bien” siempre, siempre triunfa sobre "el mal" (sentencia del Primado de la Iglesia peruana al exponer la sétima palabra TODO ESTÁ CONSUMADO en el sermón de las tres horas con la que concluye una de los actos rituales previos a la muerte del hijo de Dios).

La pregunta fluye ¿Qué es peor “el mal” ocurrido un año atrás y del que nadie se hubiera enterado si el vídeo del hecho no se hubiera revelado o  la forma en que “el bien” desea castigarlo.

No sé qué pensarán ustedes amables lectores, pero este abogado no puede delimitar la delgada línea que separa ambas conductas al punto que para mí son igual de execrables.

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