Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

miércoles, 15 de marzo de 2017

Gonzalo Portocarrero, Elder Cuevas y la modernidad


“Por eso es misterioso que los impulsores de la campaña Con mis Hijos no te Metas se dediquen a satanizar lo que llaman ‘ideología de género’ en vez de abogar por la sanción de los pedófilos. Esta situación hace pensar que en esta colectividad existe un gran, e infundado, temor a la homosexualidad. Bastaría que los niños sepan más sobre la sexualidad para que puedan ser convertidos en gays. De allí la necesidad de la intolerancia. Pero, qué curioso, ¿por qué esta gente prefiere proteger a los pedófilos en vez de buscar que sean sancionados?”


“Debemos observar con cautela que, a pesar de parecer opuestos, tanto el discurso biológico como el de género se nutren de una diferencia (hombre-mujer / masculino-femenino, y todas las formas posibles), como constructora de sentido. Por eso, el reto tal vez esté en atacar la diferencia pero no en el sentido de búsqueda de la igualdad, sino atacar –o dotar– de sinsentido estos discursos a tal punto que termine siendo absurdo (y hasta arcaico) debatir si alguien es hombre o mujer, masculino o femenino y todas las variables posibles. Proponer una ‘teoría ciborg’, en donde la urgencia y la necesidad por la definición de identidad sea algo estéril e irrelevante y que, más bien, acuse las taras que traen los discursos mientras sigan basándose en una diferencia.”

MI OPINIÓN

Dos excelentes artículos de imprescindible lectura, de ambos he rescatado el último de sus párrafos.

La posición del señor Portocarrero revela que, “lo que sea de género” como tema de enseñanza para nuestros hijos y/o nietos desde los seis años de edad  es en puridad el estudio de nuestro paso por la tierra,  tan compleja que es absurdo pensar en trasladar tales conocimientos como un eje o política transversal de enseñanza en la escuela.

Naturalmente por su importancia nociones elementales de sexualidad y los derechos biológicos y reproductivos que ello implica deben seguir el camino andado hasta la actualidad y si es necesario clarificar algunos, como el derecho a matar a la vida que crece dentro de ella conseguido por  las mujeres en algunos países del Mundo como si el embarazo  fuera un extraño e inexplicable acontecimiento  que se produce sin la intervención del hombre y de ella misma.

Todo lo demás debe ser trasmitido  a padres y maestros de suerte que, las proyecciones y conclusiones se proyecten al Estado para desarrollar políticas educativas de enseñanza moral, pensamiento crítico y de conciencia que serán reforzadas en el hogar.

Siendo un gran artículo, me asombra la conclusión absolutamente equivocada, el ideal del colectivo “con mis hijos no te metas” al que no pertenezco -felizmente pienso por mi cuenta- es de prevención, la pedofilia es un resultado y no sólo a los curas se les debe imputar  tan degenerada actitud, también al ciudadano común y silvestre y NO es posible desde el punto de vista de la prevención andar por ahí como sugiere el señor Portocarrero acusando a gil y mil de pedófilos y que los sancionen. Ahhh, claro, es una estupidez lo que acaban de leer, ¿Cuan estúpido es confundir manteca con coca cola?.


El segundo y excelente artículo, especialmente en su conclusión  es prueba del “avance” de los valores en la sociedad de la información y la velocidad,  que practica gente joven que inexorablemente llevará a la extinción de la especie humana, mas como el asunto es ahora, que puede matarse al producto del amor o  de la pasión únicamente o el de la violación, cuando la honestidad se transforma en engaño o mentiras disfrazadas de verdad, cuando se proclama la igualdad entre hombre – mujer y todas sus variantes, cuando se aspira que discutir si se es hombre o mujer   sea una cojudez  sin importancia, no habremos cerrado ninguna puerta, por el contrario todas se abrirán con sus terribles consecuencias, siendo muy probable si la humanidad sobrevive a esta moderna concepción, volveremos a la lucha independentista de Haití sin la menor posibilidad de ganarla.

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