Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

miércoles, 8 de marzo de 2017

DEBATE EN LA LUCHA POR LAS IDEAS




“En un país como el nuestro, que ocupa el tercer lugar en violencia contra la mujer, no es fácil ser tolerante con los que se permiten maltratar no solo a un presidente o a una ministra sino a millones de peruanos que no aceptan su fundamentalismo. Temores existen entre todos los padres del mundo y urge ser comprensivos en una sociedad tan fracturada como la nuestra. Sin embargo, que un intento –bueno o regular– contra una discriminación inocultable sea percibido como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón.”

Comenté  el día de ayer el artículo del señor Raúl Zegarra, hoy la señora Carmen Mcevoy muy culta ella, nos dice sin exponerlo literalmente la necesidad del diálogo en la medida que las palabras son “antídoto contra el dolor y la desesperación”. Y agrega:

“En un país como el nuestro, que ocupa el tercer lugar en violencia contra la mujer, no es fácil ser tolerante con los que se permiten maltratar no solo a un presidente o a una ministra sino a millones de peruanos que no aceptan su fundamentalismo. (remitiéndose a la religión) Temores existen entre todos los padres del mundo y urge ser comprensivos en una sociedad tan fracturada como la nuestra. Sin embargo, que un intento –bueno o regular– contra una discriminación inocultable sea percibido como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón.”

Si realmente la articulista “cree” en lo que escribe lo razonable dado que tiene el privilegio de gozar de una tribuna  de la que  casi la totalidad de peruanos carece, ninguna red social es una tribuna de expresión libertaria o liberadora de las palabras, del sentimiento, de la agonía, de la frustración, de la soledad quien así lo piense tiene una inmensa venda tecnológica sobre los ojos.

Las redes sociales cuentan con usuarios –los menos- pensantes aglutinados en una fachada que la red le permite elegir y por serlos (pensantes) esa misma fachada está llena de gente encargada de destruir tales ideas o pensamientos, los llaman “troll”, hasta en estas páginas se usan “extranjerismos”, de suerte que, la idea o pensamiento se pierde bombardeada por muchas opiniones contrarias, insultos de todo calibre que relegan la idea original al olvido pues, encontrarla demanda  un gasto de tiempo que escasísimas personas están dispuestas a invertir. También hay personas que crean páginas de “debate” por interés monetario exclusivamente.

Por tanto, creer que las redes sociales son el nuevo Ferrari de la comunicación y debate de ideas es soñar despierto o lo que es lo mismo “una tontería útil para el sistema”.

En consecuencia, si la señora Mcevoy tiene el poder de llegar a muchos miles de peruanos ¿por qué no propone un debate  entre ambas posturas –pro y contra sobre la “identidad de género- cómo los que organiza El Comercio previo a las elecciones generales que tenga la virtud de trasmitirse en vivo?.

Seguro estoy como debiera estarlo la señora Mcevoy que no tendrán los opositores a la curricula escolar en el tema de igualdad de género,  por tratarse de  una discriminación inocultable  percibida como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón, no tendrán los opositores la menor posibilidad de ganarlo.

Ratificara con la realización de su propuesta (debatir el tema) todos los pergaminos intelectuales que nos ha dado a conocer y que declara tener.

Finalmente la Ley General de Educación consagra el derecho de los padres a PARTICIPAR EN LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS, establecer dos posibilidades para educarlos es una pretensión INACEPTABLE pues lo que pretende la "identidad de género" no es instruir a nuestros hijos en matemáticas, lenguaje y demás materias propias de la enseñanza regular, sino educarlos en sentimientos y desterrar de ellos el pensamiento social crítico.

La sociedad NO se mete con los homosexuales incluso cuando exhiben sus groseros disfraces, pueden vivir como quieran, pero si lo que pretenden es legalizar su conducta dotándola de derechos distintos a los que  gozan por ser lo que son originalmente y no lo que pretenden ser y jamás serán hasta que las impresoras 3D puedan crear vaginas y úteros que cumplan las mismas funciones que las naturales, la sociedad arremeterá contra ellos.




No hay comentarios: