Los baños Termales en Roma

Roma, Historia y Cuna del Derecho

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Debate Laico o Religioso?

En: La Mula.pe.







Alessandro Caviglia Marconi I Filosofía y Crítica Social

Este señor piensa en el Perú como si estuviéramos en la Edad Media y nos cuenta la historia –totalmente extraña a esta época- de los conservadores religiosos -una suerte de locos desfasados de la realidad- con el único objeto de apoyar la “ideología”, “entidad” o “equidad” de género y toda iniciativa relacionada con temas como el aborto en este momento de nuestra vida republicana.

No cabe en mi cerebro pensar en la homosexualidad y el rechazo a esta conducta como producto “exclusivo” de la religión, sin duda algunas personas pueden confundir la palabra de Dios con conductas contrarias a la naturaleza que por serlo generan oposición también natural y espontánea.

Lo que la filosofía debería explicarnos es: ¿Cómo enseñamos a no discriminar a los homosexuales sin abordar con amplitud la homosexualidad?  ¿Cómo explicar el concepto homofobia como contrario al respeto y tolerancia a quien tiene conductas y gustos diferentes sin analizar la homosexualidad?, ¿Cómo concordar lo que supuestamente debe enseñar un profesor (tan humano como cualquiera y sujeto a practicar conductas no apropiadas o ser un cucufato), con lo que piensan los padres respecto de la educación de sus hijos y la opinión que tengan respecto de conductas y gustos homosexuales?.

Todo este debate y lo que se desea IMPONER POR LA FUERZA se desvía al tema religioso como si la conducta homosexual y el rechazo que genera se da sólo en este ámbito cuando lo cierto es que las ideas se discuten desde el punto de vista biológico y los roles que la naturaleza ha dado a cada quién hombre o mujer. Los estereotipos que también usan para defenderse me recuerdan a un abogado que por faltar la letra “c” en la mención de una empresa que es parte del nombre correcto, ejemplo: “construtora” siendo realmente “constructora” NO son la misma persona jurídica, tal discusión debería eliminarse y centrarnos si igualdad se pretende, en dotar de las mismas oportunidades a un niño (a) de un caserío en Apurímac con las que disfrutan las niñas (os) de San Isidro.


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