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domingo, 30 de julio de 2017

LA MINISTRA DE EDUCACIÓN DEBE RENUNCIAR II

LA MINISTRA DE EDUCACIÓN DEBE RENUNCIAR II


“Conozco a la persona que confundió a San Martín con Bolívar y puedo dar fe de que no se trata de un inexperto, un topo fujimorista y menos aún alguien con poca educación. Simplemente tuvo una terrible distracción, como cualquiera de nosotros en algún momento de su vida. ¿Debe pagar las consecuencias? Bueno, perdió su trabajo pero además tuvo que soportar la burla nacional. Me pregunto cuántos se hubieran dado cuenta de la equivocación sino fuera porque alguien más lo señaló. Somos de esas sociedades que lejos de conocer y respetar a sus héroes o libertadores suele orinar en los monumentos levantados en su honor”.

MI OPINIÓN 

Todo el artículo de la señora Patricia Montero penoso por su fin último –defender a una persona como quien no quiere la cosa- utilizar a quién se equivocó directamente justificando el error que califica de vergonzoso, como uno que le puede pasar a cualquiera terminando con el despido de su autor y como en los cuentos para infantes “colorín, colorado esta aventura ha terminado”.

No confunda usted señora Patricia Montero la capacidad de pensar con la  hipocresía que derrama en cada uno de sus actos la Ministra de Educación, especialmente si de convencer a sus poco ilustrados dependientes se trata.

La señora Marilú Martens es RESPONSABLE de todo lo que se haga o deje de hacer en la cartera a su cargo, pues, con el cuento de sancionar a quien obedece sus órdenes entendiéndolas mal por si este fuera el caso, sería justificar  TODAS LAS ARBITRARIEDADES del Presidente Constitucional de la República trasladándolas a sus Ministros y NO OLVIDO, señora Montero la Constitución del Estado en este punto.


Si la delicadeza y la sonrisita de la Ministra es la firma indeleble de su nefasta conducta con aroma de "yo no fui" para echarle la culpa a otros y mensaje para  los que defienden sus torpezas, la decencia la obliga a RENUNCIAR.

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