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viernes, 4 de noviembre de 2011

Versos

Willian Bouguerau

He de escribir en verso
al amor y los sueños,
En blanco y negro a
la pasión descalza.
En audiencia de uno
a la soledad de dos.
Entre Mirlos y Alhelíes
a la amistad genuina.
En la fragua del silencio
a los puritanos.
Entre Abedules y desnudo
a los hipócritas.
En la zafra y la miseria
a los explotadores.
Analizando y doliente
a las feministas.
Con la claridad del día
a los pederastas.
Bronco, de púrpura vestido
a los amantes del incienso.
Meditando y perplejo
a los ignorantes. Y….
En armonía pictórica
a la cadencia del sexo.

Guillermo Anderson Anderson
04-11-2011
Los Derechos son del ser humano.







sábado, 3 de septiembre de 2011

Razones impostergables determinaron me ausentara por una semana. Pensé, mientras resolvía mis asuntos,  en las piedras que miran al tiempo y el minúsculo del que goza el ser humano, y redacté lo siguiente:


Ha llegado tantas veces a ese lugar
de historias que nada llama su atención,
deberá volver una y otra vez,
no hay dios o demonio capaz de impedirlo.

Camina lentamente la viejísima doncella
arrastrando su deforme y macilenta  figura,
de horroroso rostro, un conjunto de huesos
¡….que  lejos estamos de adivinar…! esconde
tinieblas, ausencias presentes y un retorno
sin camino si se puede comprender.

Observa la habitación, el misterio que
atesora la vida convirtiéndola en llanto
es el premio a su tétrica constancia,
el joven de su propósito la ve y le dice
¡..no te tengo miedo..!

Del  interior de su negro vestido, emerge
la esquelética mano derecha, debe posarse
en la frente del muchacho y su tarea habrá
terminado, mas, el brillo de esa mirada
resiente los puntos ígneos donde jamás
existió la compasión.

La espantosa doncella, retrae los huesos,
el peso de las batallas libradas así lo ordenan,
agita temblorosa, entonces, con la izquierda
la guadaña,  el joven vuelve a decir
¡…no te tengo miedo…!.

La vieja mueve de improviso la cadavérica cabeza
y la negra capucha descubre su macabro interior,
sobre el cráneo amarillento danzan
como los tentáculos de una ameba, tres trenzas doradas,
las llamas de los puntos ígneos recobran su secreto poder.

El joven no se puede mover ni cerrar los ojos,
el pánico lo ha invadido y ¡no la deja de mirar!
la gastada derecha de la vieja prostituta vuelve a asomar,
¡lo tiene a su merced!, los huesos malolientes
de la persistente doncella se acercan a la frente,
de pronto el mozo con el último aliento dice
¡…no te tengo miedo…!

La vieja desaparece, la encontramos en una Isla cuyas
dimensiones son imposibles de calcular, los luceros  
alumbran de noche, el canto de los ruiseñores, mirlos,
jilgueros y colibríes reciben la mañana, esta cubierta
de tulipanes, rosas, jacintos y claveles.

Bellas cascadas, arroyuelos cantarines de pececillos
dorados la rodean por doquier, la muerte encorvada
apenas si puede contemplar el esplendor de la Isla
que no puede disfrutar.

Ahí sentada debe esperar; un extraño papel
negro con letras blancas arrastrado por la brisa
termina posándose a sus pies, el nombre del joven
al que hacía muchos años atrás visitara aparece
escrito en él.

José Guillermo Anderson Anderson
01-09-2011













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lunes, 21 de marzo de 2011

Hablemos de Poesía V




Armonía Musical
Salvador Dalí

Esta es la única poesía inspirada en una compañera distinta, una flaquita deliciosa y brillante, a la que empecé a admirar, precisamente en la clase de Lengua, ella escogió para el análisis y exposición, la obra de nuestro escritor, Alfredo Bryce Echenique, “Un Mundo para Julius” , fue tan soberbia la presentación que me sentí parte de la trama, algún tiempo después, una noche cualquiera, cuando me dirigía  al salón de clase, la divisé pensativa en el corredor frente a él, ubicado en el segundo piso, la saludé y le pregunté, ¿Charito, crees que está bien que le entregue un poema a una amiga diciéndole lo que siento? – para esto, ella sabía que vivía prendado de la musa de ojos verdes, que citando la letra de un hermoso y viejísimo bolero, diré: “Aquellos ojos verdes de mirada serena, en cuyas quietas aguas un día me miré….”que nunca olvidaré”….- me contestó muy rápido, ¡por supuesto!, abrí mi maletín y saqué el poema que tenía guardado y que no me decidía a entregárselo y le dije, este es para ti. Lo repasó ligeramente, gracias me contestó y lo guardo.

Unos meses antes de finalizar la carrera, un pequeño grupo de amigos, entre los que se encontraba Rosario y no la musa de mis sueños, salimos a tomar un café y una o dos cervecitas, llegamos hasta el jirón de la Unión, la charla que estuvo muy animada terminó, al salir, pasé mi brazo por su espalda con la intención de abrazarla y lo único que logré fue mantenerlo casi rozando su hombro izquierdo, ese era yo, un tímido sin remedio.

Todo lo que he sabido de ella, luego de graduarnos, es que radica en España, donde estoy seguro le debe ir espléndidamente, es inteligente, aguerrida y romántica. 


Esbelta como la dorada espiga del trigal,
delicada y sugerente como la golondrina
en el alfeizar,
decidida y rigurosa como el águila en su hábitat.

Sencilla y primorosa como una rosa de cristal,
Así, como la primavera es Victoria Isabel.

Sus ojos color topacio muy tristes suelen a veces estar,

mientras sus manos, las más humanas que conozco,
cual capullo de mariposa, acariciado por la brisa estival,
danzan nerviosamente, como sosteniendo una teoría que
no sabemos interpretar.

Su joven zorzal la descuida, no comprende en su ansiedad
que en el lugar de aquella mirada acerada,
subyace el amor y la inteligencia más clara.

Que ella engalana la vida, que no es una estrella fugaz,
¡es el lucero del alba!
que mitiga las penas del alma.

¡Es la luz de los tiempos!
que mantiene viva la llama de la esperanza.

Hablemos de Poesía V







"ACTEA LA NINFA DEL AGUA" 

Frederick Leigthon,


¿Qué ausencia prístina anida en su alma,
recordándole acaso profunda mirada acerada?

¿Qué viejo perfume de nardo, de rosa, de dalia
guardan sus finas manos de nácar?

¿Qué sueños de fuego, de ríos, de mares, de risas,
de  ayes agitan sus ansias?

¿Qué arrogantes caricias baten sus alas,
reclamando el carmín de la suave curva  encontrada,
el calor de sus  brazos hispanos,   
el amor de su cuerpo de argento,
bañado por la diáfana luna de mayo?

Entonan los serafines salmódicas letanías

¡la noche es día y el día noche!

Cuando emigran las golondrinas
por que el estío termina ya,
como muere mi alegría por esta culpa mía 
que ya no puedo evitar.














sábado, 19 de marzo de 2011

Hablemos de Poesía III Parte





Son dos las niñas que con inquietud te buscan.

Son dos las niñas que amor te ofrecen.

Son dos los brazos que estrecharte piden.

Son dos los deseos que morir no quieren.
.
¡Dios!

¡Il cuore humanum est!

EXISTEN CUERVOS QUE NO SON MENSAJEROS DEL MAL, SON EL MAL MISMO

Mi esposa continúa AGRAVANDOSE, NO DUERME, solo dormita por escasos minutos sentada en una silla y a punto de caerse por su joroba, pues aho...