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miércoles, 26 de febrero de 2020

MARITZA ESPINOZA Y LA "FIESTA BRAVA"




Maritza Espinoza como todos los anti-taurinos le parece horrenda la muerte de un Toro de LIDIA (no es cualquier astado) tan horrenda que siente miedo de un acto tan salvaje que puede proyectarse a todos los ciudadanos pues, a diferencia del terrorismo, la Fiesta Brava es manejada por el PODER y si se puede matar jugando y engañando al cuadrúpedo, pueden hacer lo mismo con los humanos.

Maritza Espinoza, escribe que nunca, salvo la hora presente que la obliga a tomar una decisión o pensar en ella,  tuvo el dilema de  seguir en esta tierra o emigrar; Más, en esta afán,  olvida que el PODER comete un sinfín de abusos contra el pueblo TODOS LOS DÍAS, en educación, trabajo, comercio, diversión, salud, alimentos, seguridad, que, si bien no producen la muerte instantánea del agredido, recorta sin descanso las capacidades con las que la naturaleza ha dotado al ser humano.

Maritza Espinoza es una privilegiada en el Perú, dispone de una tribuna que le permite cierto grado de independencia y en sus tres últimas columnas ha perdido groseramente su tiempo, defendiendo el embrutecimiento del pueblo al sostener que las personas pueden escribir como les de la gana, se achora y MIENTE DESCARADAMENTE en defensa de la mujer y ahora, sin MEDITAR teme lo que pueda pasar en el Perú, siguiendo a la masa de anti-taurinos que tienen el cerebro donde no llega el Sol.

¿Desea usted Maritza Espinoza contribuir a la desaparición de las "Corridas de Toros"?.... ¡Hágalo bien! PROMUEVA que no se críen Toros para la Lidia y habrá terminado para siempre su angustia, temores y dolor.

¿Por qué no lo hace? porque tiene MIEDO de enfrentarse al poder al que ataca ENGAÑANDO la suceptibilidad de las personas de manera que  pueda conseguir lo que muchos como usted pretenden NO MÁS "FIESTA BRAVA". Espero que entienda, sino será una PEZUÑENTA MÁS, con mojones en lugar de cerebro.

SIN TOROS DE LIDIA desaparecerán festividades en las que este animal sea el protagonista.

lunes, 11 de marzo de 2019

Maritza Espinoza y las calenturas femeninas

https://larepublica.pe/domingo/1427840-sagrado-femenino


Un buen artículo, alegre, irónico, mordaz hasta cierto punto contradictorio en cuanto al concepto castizo de "Acoso sexual", muy propio de la  autora.

No obstante, lo anterior, debo señalar que, NO es verdad que la reinvindicación por la que luchan las chicas VIP y la señora Espinoza  es una de ellas, ésta (la lucha) jamás se extenderá a la inmensa mayoría de peruanas por el secular olvido, su misérrima educación o acaso piensan estas chicas VIP que una mujer dependiente de la miseria que percibe de su esposo explotado y lo que ella gana inventándose o reinventándose todos los días para sostener una familia de tres o cuatro hijos le permitiría quedarse sin marido porque el señor siempre anda acelerado o una joven soltera del mismo extracto social denunciará a las autoridades porque en vivo y en directo un joven igual de pobre y olvidado, no por ello menos arrebatado que cualquier bien educado y privilegiado "señorito limeño" le pida que le muestre  su "delantera".

Reitero, es un buen artículo pero mientras las cosas no cambien y pretendan destruir a un humano que se toma libertades en una clara confusión de la confianza concedida EN UNA CHARLA DE ADULTOS Y PRIVADA no pasarán de sermones sin  contenido, pues en el fondo lo que quieren es someter al varón y poner sobre su cabeza los sucios zapatos de la venganza y de su maloliente hipocresía que, obviamente se extiende a los pobres diablos que piensan (dudo mucho que lo hagan si no hubiera interés personal en el asunto) estar en el camino político correcto

Acabo de leer, a la sazón sea dicho, unas torpes declaraciones de la "Acosada sexualmente" de nombre NN sosteniendo que Lezcano era una amenaza para su tranquilidad espiritual o sicológica o lo que sea haya experimentado su inmaculada persona, algo así como que el "acosador" la perseguiría hasta conseguir no sólo la delantera sino lo que viene con ella, un monstruo depravado disfrazado de "Pablo Marmol". no jodan por Dios santo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Maritza Espinoza - El festival de los mortífagos
    
Maritza Espinoza
Domingo, 5 de Noviembre del 2017

Mortífago lo relacioné con muerte, luego de leer el artículo de la comentarista insatisfecha de todo y por todo, se me ocurrió buscar su significado jejeje!!!, no tenía idea que se relacionaba con Harry Potter, ignorancia supina con  que la señora Maritza Espinoza se deleitaría si pudiera criticarme, me salva la invisibilidad.

¡Hay que matar a cuanto cristiano delinca es la posición hipócrita y traicionera de los “mortífagos” que, ahora, conociendo su significado me suena a un comentario esotérico cubierto con el manto impresentable de la ironía.

La muerte, pienso, no es el  fin de la vida es un tren que nadie, menos personas insatisfechas, conoce su destino. La muerte no es un juego es un acto de reflexión para los que todavía deben esperar su turno. La muerte de algo que reconocíamos como humano es una bendición para la vida.


La muerte después de todo tiene su encanto ¡está rodeada de vida!.

domingo, 29 de octubre de 2017

MARTÍN TANAKA ¿PREOCUPADO POR VENEZUELA?
MARITZA ESPINOZA Y EL HUEVO FRITO.


¿Qué hacer en Venezuela?, cuando leí el título de inmediato pensé ¡¡NO INMISCUIRSE!!

Al leer el artículo  encuentro  una sucesión de hechos en su mayor parte condenando al régimen de Nicolás Maduro, en consecuencia, un título apropiado hubiese sido: “Esto ha pasado en Venezuela” y terminar preguntando ¿Qué hacer en Venezuela? Y la respuesta que tengo es NO INMISCUIRSE.

Es una vergüenza que critiquemos un gobierno fuerte viviendo en un País de ladrones.


Los venezolanos con su gobernante a la cabeza NO, repito, NO son niños de teta menos de Beteta aunque su clon sea inteligente,  algo en lo que  debió reflexionar Tanaka antes de vomitar su percepción cargada de antis y de muchos verdes.


Maritza Espinoza

En muchos aspectos comparto la apreciación de Maritza Espinoza, es el segundo artículo en el que esta dama de 1.57 de estatura (vive orgullosa de ella) ideal para los hombres jóvenes de 1.83 y 120 kilos de peso que nadie osa mirar (Luís Davelouis dixit “Perú 21” 25-10-2017), en el que escribiendo con sorna deja también traslucir un inexplicable desprecio por todo lo que no le agrada y llega a conclusiones generales partiendo de su experiencia personal.

Ha sido amada aunque lo único apetitoso que puede reconocer haber hecho y hace es un huevo frito.

Sólo un idiota pudo creerse el cuento de que el Perú con su gastronomía llegaría al primer Mundo, más y sin duda alguna la comida enriqueció a Gastón y ha contribuido a que esta se difunda en muchas naciones del planeta, no reconocerlo es de ignorancia supina y de demasiada envidia.

Acurio es millonario porque a sus comensales les gusta lo que hace y como lo hace sino tuviera clientes sería un cocinero más con un restaurancito de medio pelo en alguna calle de Miraflores.

Anthony Hopkins no fuera millonario si los cinéfilos no quedaran impresionados y se deleitaran con sus interpretaciones ¡¡por eso van a ver las películas donde actúa!!.


No se haga hígado señora Maritza Espinoza, el amor no ingresa por la barriga pero le aseguro que contribuye a aumentarlo significativamente y aquí recuerdo a mi querida y recordada señora Luisa era espectacular en la cocina.

domingo, 15 de octubre de 2017

MARITZA ESPINOZA Y LA FAMILIA PUNALUA


 “Por eso, cuando veo en el Facebook las fotos de aquellas celebraciones donde todos (hijos, nietos, nueras, yernos) elogian matrimonios que han durado cincuenta, sesenta, setenta años, siempre miro los rostros arrugados y forzadamente alegres de los homenajeados y trato de adivinar la nube de minúsculos odios rutinarios que habrán ido acumulando, las pequeñas traiciones, los insultos callados, y me convenzo cada vez más que la monogamia es la más terrible de las maldiciones que decretó la sociedad”.


El artículo cuyo enlace comparto lo he transcrito en su mayor parte, comprendo que en cosas del amor opinar sobre lo que piensa otro (a) en el fondo puede tomarse como una falta de respeto, pues el amor es una condición de la especie humana que se exterioriza por nuestras madres desde que llegamos a este Mundo y lo experimentamos a lo largo de nuestra vida con grados distintos de intensidad, desde el amor por nuestros amiguitos (as) cuando no pasamos de los cinco años de edad que la mayoría califica como amistad y la continuamos en la escuela  y luego en la Universidad para finalmente terminar formando un hogar bajo las reglas de la pareja (hombre/mujer exclusivamente) que pueden ser las de Dios o la de los hombres.

Maritza Espinoza en mi concepto es muy dura consigo misma, una libertaria del amor porqué tuvo uno o más fracasos o porqué en el hogar donde se crio reinó el convencionalismo y no la realidad del desencuentro.  Pienso así y por ello me decidí a comentar su artículo cuando llegué al párrafo con el que inicio esta entrada.

“Por eso, cuando veo en el Facebook las fotos de aquellas celebraciones donde todos (hijos, nietos, nueras, yernos) elogian matrimonios que han durado cincuenta, sesenta, setenta años, siempre miro los rostros arrugados y forzadamente alegres de los homenajeados y trato de adivinar la nube de minúsculos odios rutinarios que habrán ido acumulando, las pequeñas traiciones, los insultos callados, y me convenzo cada vez más que la monogamia es la más terrible de las maldiciones que decretó la sociedad”.

Dentro de cuatro años cumpliremos mi esposa y yo cincuenta años de casado, no vengo de un hogar funcional pleno de amor, solidaridad y sueños compartidos, pero si algo marcó mi vida fue haber conocido a una familia maravillosa con la que compartí, no  lo que hubiera querido, gratos momentos de distracción pero sobre todo de aprendizaje, hoy está ausente la querida señora Luisa y su esposo del que nada sé desde que esa extraordinaria mujer partiera al encuentro con el creador, ambos formaron un hogar lindo donde el amor siempre reinó y seguro estoy señora Maritza Espinoza a lo largo de su unión como en la formada por mi esposa y yo,  se han producido minúsculos odios rutinarios que habrán ido acumulando, las pequeñas traiciones, los insultos callados,  (hasta aquí llega usted señora Maritza) los desencuentros por puntos de vista diferentes, los pleitos, los deseos de mandar todo al traste ¡¡porqué somos seres humanos con virtudes y defectos!!, y cincuenta años es el tiempo que no tiene edad –como reza parte de una canción- hoy cuando veo a mi esposa envejeciendo me pregunto qué habría sido de mí sin ella o que habría sido de mí si en el otoño que ambos vivimos un espejismo hermoso y primaveral hubiera anclado en este puerto que muy pronto habrá de atracar.
No juzgue usted,  señora Maritza Espinoza,  con dureza las fotos que ve en el Facebook dando fe de una vida con todas las gracias y orfandades que en ella se gestaron, que los hijos sean unos hipócritas porque si los viejos tienen plata están desesperados porque se mueran y si no la tienen esperan que dejen de joder lo más pronto posible, piense que, no obstante todas las dificultades el amor pudo más  y los hipócritas llorarán, sólo debemos esperar que las uniones que formen estos  reflejen el amor que en vida los esposos se brindaron mutuamente. Finalmente los hijos, nietos yernos o nueras son consecuencia del amor de dos porque sólo dos llegan a esas fotografías aun cuando la monogamia no haya distinguido sus conductas.

En cuanto a las agresiones las relaciones humanas y las de pareja en particular son demasiado complejas para anatemizar al varón como el demonio mismo, hoy en día las mujeres piden tener derecho a matar a la vida que se desarrolla en su vientre, las mujeres deben mirarse el ombligo antes de encajarle al hombre todas sus vicisitudes, el Estado (no puedo asegurar que gobierno) debe dar una respuesta globalizante y no pretender solucionar el problema metiendo a la cárcel a todo abusador, el resultado, como lo estamos viendo es precisamente el contrario al efecto que se busca.

Una acotación final, olvidó usted a la familia “sindiásmica” antecedente de la monogamia actual.

LEAMOS AMIGOS GRAN PARTE DEL ARTÍCULO DE LA SEÑORA MARITZA ESPINOZA

http://larepublica.pe/domingo/1110621-no-me-ames-para-siempre-amame-hoy

NO ME AMES PARA SIEMPRE: ÁMAME HOY
    
Maritza Espinoza
Domingo, 15 de Octubre del 2017

Porque, en un principio, fuimos todos felices. Lo cuenta Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado: la sociedad primitiva era un alegre todos contra todos, la pacífica familia punalúa, donde no existían obligaciones ni sanciones, y los hijos nacidos de tales uniones eran criados, con amor, por el clan entero, pues no existían bienes que heredar ni mujeres a las cuales obligar a la castidad para probar que tu descendencia era tuya, como ocurrió después, ya en la edad de los metales, cuando el hombre comenzó a explotar al hombre y a crear la riqueza individual, madre de todas las desgracias.

Y desde entonces, aún ahora, el amor, si no es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende, es una pesada cadena que arrastra cada uno de los implicados hasta que alguno no aguanta más y decide romperla, un grillete electrónico que un buen día empieza a hacer tic tac, como una bomba de relojería, una sentencia a cadena perpetua que, al final, encuentra a dos seres humanos odiándose por toda la vida que no vivieron por cumplir promesas que sabían que no cumplirían.

Por eso, cuando veo en el Facebook las fotos de aquellas celebraciones donde todos (hijos, nietos, nueras, yernos) elogian matrimonios que han durado cincuenta, sesenta, setenta años, siempre miro los rostros arrugados y forzadamente alegres de los homenajeados y trato de adivinar la nube de minúsculos odios rutinarios que habrán ido acumulando, las pequeñas traiciones, los insultos callados, y me convenzo cada vez más que la monogamia es la más terrible de las maldiciones que decretó la sociedad.

Estoy segura que, cuando comenzó, el romance de Lorena Álvarez y Juan Mendoza era un paraíso de amorosos suspiros, donde ella prometió fidelidad eterna y él, nunca mirar a otra mujer que no fuera ella (no lo sé a ciencia cierta, pero eso hacen todos los enamorados cuando las hormonas bullen y el deseo se concentra en una sola piel), y estoy segura de que Micaela de Osma y Martín Camino también fueron novios felices, de esos de marcación telefónica y claves de WhatsApp compartidas.

Si los seres humanos fuéramos racionales, jamás prometeríamos fidelidad ni amor eterno, porque ni siquiera sabemos quiénes vamos a ser en un par de años, porque solo Dios y los imbéciles no cambian, y tratar de compensar nuestras tristes inseguridades con solemnes juramentos no es más que una reverenda estupidez y, para muchas, un nudo corredizo que, tarde o temprano, se cierra sobre sus delicadas gargantas.

Si fuéramos sensatos, digo, prometeríamos amar hoy, y mañana de nuevo, y pasado mañana otra, y así cada día, sin futuros ni calendarios ni obligaciones. Estoy segura de que, así, los amores durarían florecientes hasta que se extinguieran, calmos, sin mostrar sus pétalos marchitos, sus olores a cementerio ni sus tallos podridos. Pero no. Desgraciadamente, nadie entiende el amor en libertad y trata de atarlo como pueda. Porque la pequeñez de nuestros sentimientos hace que queramos estirarlos como un chicle mil veces masticado y deglutido una y otra vez.

No digo que esa sea la causa de la violencia en las parejas. Los factores son muchos y van desde factores individuales hasta una crianza llena de taras y prejuicios. Sin embargo, estoy segura de que esa necesidad de cazar al amor como a una mariposa, para encerrarlo en un frasco llamado “estabilidad”, es el aderezo de ese plato envenenado que la civilización judeocristiana llama “familia”. El mismo que llevó a Juan Mendoza a decir algo tan salvaje como “no te mato, porque te amo”, y a Martín Camino a arrastrar, como a animal rumbo al matadero, a la mujer que un día juró amar y proteger.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Maritza Espinoza y sus seguidores

Deseo compartir con ustedes el siguiente enlace,  es la opinión de la columnista y gracias a la libertad de expresión está en todo derecho de darla a conocer.

En lo único que no estoy de acuerdo es señalar que el número de seguidores es una suerte de graduación en las redes sociales o en Facebook, las personas que escribimos bien o mal lo hacemos para expresar una idea, criticar la terrorista desigualdad o para solazarnos con precisiones poco elegantes sobre el quehacer de los ciudadanos o la angustiante realidad que vivimos por culpa de la angurria,  ambición desmedida e inequidad de los amos del Perú, si escribimos ES PARA SER LEIDOS, poco, en lo personal me importa si tengo cuatro (es el número de mis seguidores) o dos mil, una bailarina tiene como cien mil seguidores y la verdad que ello  no dice nada de la persona o tal vez mucho dada su actividad farandulera, una persona dedicada a la chocolatería no sólo tiene cientos o miles de seguidores, las lecturas de sus recetas en una semana superan las lecturas de un año de mi blog, ninguna fan de la chocolatería leerá mi blog pero los que lo leen comen chocolate.

Eso es todo lo que deseaba escribir, les dejo el artículo completo.

Odiadores profesionales    
Maritza Espinoza
Domingo, 3 de Septiembre del 2017

Nunca les has hecho nada. Ni siquiera los conoces. Lo más probable es que no los hayas visto ni en pelea de perros y que, con seguridad, no vayas a conocerlos en persona en lo que te resta de vida. Pero te odian. Sí, te odian a ti, con nombre y apellido, y son capaces de largarte los insultos más terribles de su repertorio sin siquiera pestañear, de desearte la peor de las muertes y de meterse con tu madre, tu abuelita y toda tu parentela por las santas huevas.

Y –lo más increíble– ellos tampoco te conocen o, a lo más, si eres medianamente conocido, solo saben de ti a través de algún rumor malintencionado o de esos prejuicios baratos que se extienden con tanta facilidad y suelen quedarse pegados en las mentes obtusas como verdades irrefutables: “ese trabajó para el fujimorismo”, “fulanito/a la pega de moralista, pero bien que ha hecho negocios con todos los gobiernos”, “me han dicho que está en la planilla secreta de Odebrecht”, “tiene un vladivideo, pero pagó para que no lo saquen” y etcétera, etcétera, etcétera.

Insultan desde la cuenta de Twitter en la que tienen tres o cuatro seguidores, o desde su página de Facebook, donde, con suerte, les ponen uno o dos likes, o reptan por los muros ajenos lanzando adjetivos insultantes contra gente que nunca –repito– le hizo daño alguno salvo opinar diferente, salir en los medios, tener algún tipo de figuración y, ¡pecado de pecados!, ser medianamente exitoso.

Luego, ahítos de vomitar bilis, suelen aparecer en selfies sonrientes y tiernos junto a su pequeñita de cinco años que ni se imagina que papi/mami tiene dos personalidades y que con esa boca con la que lanza putrefactos dardos contra otros seres humanos (los imagino escribiendo a la par que leen en voz alta sus detritus lingüísticos) le da el besito de las buenas noches.

Son los haters, esos psicópatas que pueblan las redes sociales, gente que tendría que estar en tratamiento siquiátrico y bien medicada, pero que, gracias a las ventajas de la libertad de expresión, va por ahí lanzando bajezas sin filtro, repitiendo calumnias sin fundamento, mentándole la madre a medio mundo y, a veces, hasta amenazando veladamente a quien no comulgue con sus ideas.

Muchos se ocultan tras una identidad falsa, como aquellos tuiteros sin seguidores que luego son, curiosamente, retuiteados sin escrúpulos por gente con cierta visibilidad como, digamos, doña Luz Salgado, siempre tan puestecita y bien al sastre, pero que, a la hora de los loros, no le da ascos rebotar barbaridades, como esta semana, en la que avaló –porque, por si no saben, rebotar a alguien en redes sociales sin deslindar es avalar plenamente lo que escribe– a un troll que llamaba “lamehuevos del gobierno” al periodista Raúl Tola.

Pero no hay solo ene enes entre los odiadores profesionales en las redes, sino mucho distinguido político, empresario y hasta funcionario público que no tiene ningún empacho en descargar sus escatologías mentales (oxímoron que, en sus casos, cobra plena realidad) cuando se trata de descalificar a quien consideran su enemigo. Por ejemplo, don Rafael Rey, conspicuo miembro del directorio del Banco Central de Reserva, exministro de Defensa y excongresista, que no pierde ocasión de lucir sus florituras verbales, como esta semana, que mandó literalmente a la mierda a la Organización de las Naciones Unidas por hacer un pronunciamiento contra el gobierno de Nicolás Maduro que, en su criterio, no era lo suficientemente sangriento.

¡Y qué decir de don Héctor Becerril o Carlos Tubino, los nunca bien ponderados escuderos de Keiko Fujimori! Para uno, todo el que critica a su lideresa o saca a recuento el oscuro pasado del fujimorismo es un caviar proterruco (el más suave de sus insultos), y el otro no titubea a la hora de mandar a la conch… de su madre a cualquiera que le haga un cuestionamiento u ose defender los derechos de las minorías sexuales, tema que, por algún motivo, le eriza los ya escasos cabellos y le hace rebalsar la adrenalina.

La lista es larga y basta que usted asome por el Twitter, el Facebook o las páginas de comentarios de los medios formales, para encontrárselos despotricando, descalificando y llenando de improperios a media humanidad. Pueden ser de cualquier tendencia política, pero, estadísticamente, suelen estar siempre a la derecha y venir en combo, pues son, a la vez, fujimoristas, homófobos, sexistas y tremendamente chauvinistas.

Eso sí, cuando alguien los ataca, cuadra o saca sus trapitos al aire, son los primeros en salir a gimotear, cual sufrida heroína de telenovela mexicana, gritando: “¡Cuánto odio, por Dios!”

Insultan desde la cuenta de Twitter en la que tienen tres o cuatro seguidores, o desde su página de Facebook, donde, con suerte, les ponen uno o dos likes, o reptan por los muros ajenos lanzando adjetivos insultantes contra gente que nunca –repito– le hizo daño alguno salvo opinar diferente”


domingo, 28 de mayo de 2017

Maritza Espinoza y los giles del facebook


La señora Maritza Espinoza escribe este curioso artículo, no lo hubiera leído sino es por la palabra “grupete” (me pareció despectiva) y al averiguar en la Red, su significado  hace referencia a un pequeño “grupo”, en fin, a pesar del correcto uso de la palabreja no me gusta cómo se oye, supongo que corresponde al estilo de la articulista, continué leyendo  y comparando lo que leía con la realidad, hace meses (seis) cerré mi cuenta en Facebook pero en mi memoria están muy presentes las características de “los gileritos” incluso este viejo puede encajar en una de esas definiciones.

Muy bien, el artículo me recuerda DE LA REALIDAD que el macho es por naturaleza perseguidor y la hembra se deja perseguir, también me recuerda lo estúpidos que somos los hombres frente a inmaculadas, inteligentes y despampanantes hembras como la señora Espinoza Maritza;  Por ejemplo, si cualquiera de las representantes del sexo “débil” como la propia columnista o las del  grupete de la tertulia sobre los “gileritos del Facebook”, nos hace un guiño de ojo o  sonríe sexualmente o  acosa en los ómnibus acercándose al sujeto sentado más de la cuenta o  rozan sus pechos con nuestra humanidad si van de pie, el acosado o receptor de miradas y sonrisas NO puede quejarse “pobre maricón” de inmediato le dirían y no las que lo acosaban o usaban otras técnicas para tenerlo comiendo de su mano que es lo que sucede normalmente, el macho perseguidor sucumbe al cualquier encanto de la hembra que “quiere algo con él” incluso robarle porqué le vio la cara de cojudo.


Me parece bien el artículo si sólo fuera para las mujeres, cosas peores se ven de la especie humana en la que comparten roles protagónicos ambos sexos, pero aceptar que el hombre es su perseguidor algo que por naturaleza le agrada a la mujer y convertirlos en unos idiotas y limosneros de sus favores y no sexuales sino de simple reafirmación de su condición de perseguidor pienso que no sólo es un insulto es abusar del poder que le da la tribuna que tiene y NO contribuye al respeto que las hembras exigen con la voz en cuello.

Veamos lo que las propias mujeres reclaman el día de hoy en el siguiente enlace:


Fátima Toche: Fujimorismo, enemigo de las mujeres

En un acto vil y canalla perpetrado principalmente por el fujimorismo, el día jueves el Congreso aprobó la eliminación del enfoque de Derechos Humanos, género e interculturalidad en la Ley de Organización y Funciones del Ministerio del Interior. Ello quiere decir que en el diseño de políticas públicas y ejecución de acciones de protección derechos de dicho sector, no se incluirá el enfoque que considera la situación especial de vulnerabilidad de las mujeres, la comunidad LGTBI y los pueblos indígenas.


Lo anterior es gravísimo teniendo en cuenta los estudios –Ver Informe de Supervisión de Comisarías de la Región Lima de la congresista Indira Huilca– y denuncias, en los cuales se evidencia que los efectivos policiales en un gran porcentaje no cuentan con capacitación ni criterio adecuado para atender casos de violencia de género. Las mujeres y personas LGTBI se enfrentan al rechazo de sus denuncias, desinformación o una revictimización por el maltrato al que son expuestas en comisarías en todo el país. A este paso nos quitarán el derecho al voto.

La señora  Fátima como la señora Maritza empujan el tren en la misma dirección aquella exponiendo los débiles que son y esta conjuntamente con su "grupete" haciendo uso y abuso  de un poder que no merece coloca  a los hombres en la cavernas del idiotismo y   malsana actitud de conquistador agreguemos a ello el trabajo de la señora Miloslavich quien pretende que las mujeres que ingresan a la política sean tratadas por sus ocasionales adversarios en un proceso electoral con guantes de seda aunque en el ejercicio del poder sean corruptas como los son todas las autoridades elegidas o no por el voto popular.

Es una contradicción que linda con la estupidez más ordinaria y salvaje, reclamar  igualdad si por naturaleza somos desiguales, tanto que la igualdad demandada termina cuando la conveniencia lo exige, jajajajaja!! además, en los hechos los abusos del poder se cometen de uno y otro lado y si clasificáramos estos abusos las mujeres con la colaboración de muchos retrasados mentales -políticos y periodistas principalmente-, presentan a los hombres como violadores y golpeadores como si las "víctimas" fueran émulos de Santa Teresa de Ávila.

Ya estuvo bueno de joder sin reconocer la maldad que anida en el comportamiento de la mujer como prueba indestructible de la condición humana.

EXISTEN CUERVOS QUE NO SON MENSAJEROS DEL MAL, SON EL MAL MISMO

Mi esposa continúa AGRAVANDOSE, NO DUERME, solo dormita por escasos minutos sentada en una silla y a punto de caerse por su joroba, pues aho...