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miércoles, 11 de marzo de 2020

PENA DE MUERTE PARA VIOLADORES DE NIÑAS o NIÑOS < 14 años

https://rpp.pe/politica/judiciales/pena-de-muerte-su-improbable-efecto-disuasivo-en-violadores-sexuales-y-los-obstaculos-para-regularla-analisis-noticia-1250800


He sostenido  hasta la saciedad que ninguna pena es disuasiva, menos en delitos de violación ¿Por qué?, porqué el violador es un enfermo IRRECUPERABLE, ninguna carcelería, por larga en años que sea, lo curará.

Leo de los "especialistas" alegar: "debemos investigar las causas que impulsan a lo que alguna vez reconocíamos como humano"  Y en "INVESTIGAR" se quedan.

Es de analfabetos interesados, opinar de cuando en cuando sobre "investigar las causas", la miseria, el olvido del Estado de los peruanos menos favorecidos, la pobre educación que reciben,  la explotación a la que están sujetos mujeres y hombres por el poder, son las causas y uno de sus efectos es la distorsión de la realidad que, me imagino, sirve para descargar todas sus frustraciones.

Los "especialistas" unos fascinerosos que le dan la espalda a su patria con el cuento de investigar. ¿Desde hace cuanto, millones de compatriotas viven en la miseria, cuanta prostitución, alcohol y drogas se consumen en el camino de una vida sin destino, ni futuro.

Pero al Estado NO le interesa matar a esos monstruos que de humano sólo tienen los rasgos, pues quedaría en evidencia su podredumbre en la primera  ejecución, 

QUE ASUMA SU RESPONSABILIDAD, que basuras como el pajarraco y todo aquel que con su silencio o comentarios destinados a borrar sus culpas carguen sobre su conciencia la violación y muerte de la víctima y también la de su violador.

Deben MORIR, incluso, si son menores de edad.

jueves, 9 de agosto de 2018

Patricia Del Río y las mujeres violadas ¿Todo depende del violador?

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/critico-patricia-rio-noticia-544921



"La joven Arlette Contreras, a la que Adriano Pozo arrastró de los pelos y pateó en un hostal, nunca alcanzó justicia. A pesar de las espantosas imágenes que todos vimos, a su agresor le dieron un año de prisión suspendida. ¿Por qué tanta injusticia y ensañamiento? Pues porque
la familia Pozo es muy poderosa en Ayacucho y cuando Arlette pidió que su caso fuera visto en Lima para asegurar imparcialidad, el famosísimo juez Hinostroza le negó el pedido. Actualmente Arlette
sigue luchando porque su caso se vea en la capital pero nadie le hace caso. “Estoy agotada”, fueron sus palabras hace unos días cuando la entrevisté."

Precisa muy bien la bella señora Patricia Del Río el tema principal de su artículo, pienso que al pueblo que la lee le ha debido parecer extraño que mencione una vez más el tema de la señora Contreras, no está equivocada al hacerlo, pero también debió ocuparse del reportaje de  "Cruella De Vil" que en Latina el domingo pasado expuso el rostro y nombre de una joven abogada que debió ceder sus encantos a un impresentable como Walter Ríos para conseguir trabajo, ¿Por qué? primero porqué NO tenía ni tiene relación alguna con los delitos que le han imputado y por los cuales está preso provisionalmente por treintiseis meses y segundo porque para demostrar lo innoble que es Ríos NO necesitaba exponer a una joven que con ese reportaje es como si la hubieran violado mil hombres y una marca que la perseguirá por el resto de su vida.

sábado, 4 de noviembre de 2017

ALFREDO BULLARD: MATAR AL BEBÉ VIOLADO ES LA PERFECTA SOLUCIÓN EN LA MENTE DE UN VIOLADOR.


“Es mejor MATAR al bebé violado y desaparecerlo porqué así no quedan huellas y el violador sabe que con ello nadie lo podrá acusar de nada”, esta es la conclusión del articulista luego de una razonamiento lógico sobre EL “ITER CRIMINIS” (la ruta, por así decirlo, planeada por el delincuente para cometer un delito).

Como cualquier cosa que escriba puede lesionar gravemente el alma y la siquis del comentarista me abstengo de comentar su desafortunada intervención, deseo que ustedes amigos y amables lectores tomen conocimiento del pensamiento de Alfredo Bullard en el tema de la pena de muerte para violadores de bebés menores de siete años seguidos de muerte (lo indica el proyecto presentado) para mí bastaría con el daño propio de la violación para matarlo sin la menor compasión. ¿Por qué? Porqué defiendo la vida y la de ese bebé violado se le trunca sin haber empezado a vivir.


(Ilustración: Giovanni Tazza).

Alfredo Bullard
04.11.2017 / 05:30 am

Es una tradición. Más o menos cada cinco años aparece la idea de aplicar la pena de muerte a los violadores de menores.

No voy a analizar si ello vulnera la Constitución, o los acuerdos de derechos humanos o las dificultades legales de reimplantar la pena de muerte. Estoy en contra de la pena de muerte, pero tampoco voy a invocar mis principios.

Voy a ver los problemas económicos de la pena de muerte y a dónde nos conducen.

Cuando el ministro de Justicia propone esta sanción está pensando algo que parece tener lógica. Un delito tan serio y espantoso, además de ser castigado, debe ser disuadido. De hecho, así lo ha dicho.
Bien. Entonces coloquémonos en la mente de un violador. Voy a suponer que en todo delito, como toda persona, los delincuentes buscan lo que les beneficia y tratan de evitar lo que les cuesta. Un ladrón de televisores, por ejemplo, calcula intuitivamente cuánto ganaría con un televisor robado y lo compara con el riesgo de ir preso. Si el beneficio es mayor que el costo robará. Si no, no lo hará.

El beneficio de un delito puede ser muy distinto: lo que me paguen por el televisor robado, la herencia que reciba del tío asesinado, el placer de verle la cara rota a mi archienemigo.

El costo, a su vez, depende de varios factores. El primero es cuánto hay que gastar para cometer el delito. Lo vamos a llamar el costo directo. Por ejemplo, para asaltar un banco tengo que comprar una pistola y una máscara, pagarle a mis cómplices o sobornar a un empleado del banco para que me indique dónde está la alarma contra robos. Como toda “empresa”, para ser delincuente hay que invertir.

Pero hay un costo (que llamaré indirecto) que es el que estamos discutiendo: el costo de ir preso. Ese costo depende a su vez de dos factores distintos. El primero es la magnitud de la pena contemplada en la ley (por ejemplo, 10 años en la cárcel).

El segundo, es el hecho que los delincuentes saben que no todos los robos son sancionados. De hecho, solo una fracción lo es. La sanción depende, entre otras cosas, de la efectividad de las instituciones: la policía, los fiscales, los jueces, la tolerancia de la sociedad al delito (que aumenta o disminuye la probabilidad de ser denunciado).

Imaginemos que se captura al responsable de uno de cada 10 robos (todos sabemos que en realidad las probabilidades son más bajas). Un delincuente con esa información solo considerará que la sanción por cada robo es de un décimo del total (el número de años multiplicado por la posibilidad de ser capturado). ¿No cree que es así? Nuestros políticos hicieron ese cálculo. A unos les ligó, y a otros no.
Pero no solo ellos. Le aseguro que es más probable que usted se pase la luz roja a las 3 de la mañana que a las 12 del día. ¿Por qué si la multa es la misma a toda hora? Porque en la madrugada la posibilidad de detección es menor que al mediodía.

Otro factor que influye en la capacidad de detección es la conducta del delincuente. Ellos organizan su conducta para no ser capturados (cometen delitos en la oscuridad, planean rutas de escape, desaparecen las pruebas o borran las huellas). Los delincuentes más exitosos son los que tienen esas habilidades. Usted no verá un carterista que pese 120 kilos porque no será tan ágil para huir de sus víctimas.

Esto se cumple con los violadores. Las violaciones suelen ocurrir en lugares apartados o son cometidas por personas que por la relación con la víctima saben que no serán denunciadas.

Otra medida efectiva para reducir la posibilidad de detección es matar a la víctima. Es muy difícil ser condenado sin tener al testigo principal del delito. Pero si al violar a la víctima el delincuente se hace acreedor a una pena de muerte, ¿cuál es el costo de matarla? Pues cero. ¿Por qué? Porque no se pueden aplicar dos penas de muerte a la misma persona. Matar a la víctima es una ganga: no cuesta nada y reduce sustancialmente el costo de delinquir. Por ello, la idea del ministro les costará la vida a las víctimas del delito. Una muy mala idea.

EXISTEN CUERVOS QUE NO SON MENSAJEROS DEL MAL, SON EL MAL MISMO

Mi esposa continúa AGRAVANDOSE, NO DUERME, solo dormita por escasos minutos sentada en una silla y a punto de caerse por su joroba, pues aho...