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martes, 21 de marzo de 2017

“UNA SOLA FUERZA” PARA HOY ¿y MAÑANA?



En el ajedrez como en la vida, mientras dure la partida NO podemos estar pensando en la jugada equivocada pues nos distraeríamos de los sucesos en el tablero que nos puede llevar a la victoria.
Pienso que los medios no están informando bien, veamos por qué:

1.- No más hablar de prevención, el error por ahora es irremediable, tal vez en algún momento de un tiempo que podría llegar los técnicos y los políticos discutan sobre la solución y la posibilidad de  ejecutarla.

2.- No se pueden seguir pasando los huaicos que sucedieron, la gente se confunde y no sabe a quién creer si al COEN que cuantifica los daños y superficialmente la manera como se enfrentan o a los medios que presentan un panorama desolador por falta de atención.

3.- Lo que debe priorizarse es la información de “cómo” se está enfrentando el problema y sólo emitir imágenes de aquellos lugares en que NO se ha atendido el desastre.

4.- Es inmoral y de hipocresía supina rasgarse las vestiduras criticando la actitud de los desgraciados especuladores, ¡ESA ES LA ACTITUD DEL PERUANO FRENTE A LAS DESGRACIAS!, ¿que?, no se acuerdan como se enriquecieron en el primer gobierno de “caballo loco” y como se enriquecen cuando escasea un producto (piensen en cualquiera) por ejemplo el transporte.

5.- Las donaciones deben ser relievadas y controlar su distribución, ¿Qué? Acaso no es cierto que los responsables de distribuirlas no se tiran los regalos.

6.- Las empresas privadas invierten anualmente –es lo que dicen- cinco mil millones de soles en investigación, ¿Cuánto han contribuido o destinado de ese dinero en apoyo de los damnificados?, ¿Qué?, tal contribución no se puede hacer, ¿Por qué?, una vida humana vale menos que descubrir como producir más toneladas por Ha de mango o encontrar un método eficaz para eliminar plagas sin afectar las condiciones naturales de frutas, verduras u hortalizas, o diseñar un sistema informático de comunicación que pueda competir con Google.

7.- No se borra con la mano izquierda lo que hace la derecha (especuladores y demás desgraciados que explotan el dolor ajeno).

8.- En estos momentos lo que menos debe importar es la “democracia” la prioridad es solucionar el drama, reparar o construir nuevos puentes, rehabilitar las carreteras dañadas.

9.- Si vamos al mercado y le preguntamos a cualquier comerciante si lo que vende es fresco, ¿Qué piensan que contestarán?, ahhh, si le preguntamos a un damnificado si ha perdido todo ¿Cuál será su respuesta?, ahhhhh.

10.- ¿Cuántos damnificados son realmente pobres, se lo han preguntado?

Vivo en un AA HH de Cieneguilla, ¿han visto que, previo al ingreso al serpentín rodeado de cerros, hay un profundo e inmenso hueco del que todavía se extrae arena, ripio y otros para la construcción?, bueno, ese inmenso hueco al que todavía le queda el “botadero” de basura, lo han rellenado y hoy viven personas e incluso algunas construcciones nobles y otras en ejecución. Junto al “botadero” hay casas, casuchas en realidad casi en el límite para caer al hueco. Lo curioso es que existen personas que viven en Cieneguilla y tienen a alguien en esos terrenos. ¿Cómo se han asentado ahí?, pregúntenle al Alcalde de Cieneguilla, Emilio Chávez Huaringa, el día que suceda un fenómeno natural (un terremoto por ejemplo) y se caigan todas esas casas incluidas las de material noble, ¿Qué creen que pasará?, ¡¡hemos perdido todo!!, es lo que dirán.

11.- ¿Cuántos de los damnificados son titulares de los terrenos que ocupan (inscritos a su nombre en los Registros Públicos?.

12.- Si no se toman decisiones firmes, al infierno con la “democracia” y se programa un desarrollo urbano sostenible y coordinado a nivel nacional que se ejecutará SI o SI y los que se opongan serán recluidos en un penal y sometidos a juicio por atentar contra el Estado y poner en riesgo su propia vida en una desobediencia a la autoridad inaceptable.

Pero nuestro Presidente Constitucional a mi juicio, más centrado que nunca pide calma, “ESTO PASARÁ Y LO SOLUCIONAREMOS, TENGAMOS UN POCO DE PACIENCIA, se cuidará mucho de las formas y maneras democráticas y con ello habremos perdido la partida y el año entrante sino es antes estaremos como hoy.

Lo que NO pasará es insistir en educar a nuestros hijos diciéndoles NO a la homofobia sin explicar la homosexualidad, una tarea que ni Einstein podría resolver.


viernes, 21 de junio de 2013

UNA MAÑANA DE RESIGNACIÓN

Deseo compartir con ustedes, mi primer cuento (2009 más o menos) lo pueden encontrar también en planetalibro.net.com bajo el título "El Silencio obtuso de las palabras". Le daré un pequeño descanso al tema de las AFP vs ONP, no mucho, que no se ilusione AFP Prima.


UNA MAÑANA DE RESIGNACION


Muy de mañana, como todos los días, inclusive los de descanso, después de su acostumbrado baño, Eduardo desciende con precaución la empinada escalera que lo comunica con una reluciente cocina, dar un mal paso y su exceso de peso lo obligaban a ser muy cuidadoso.

Buenos días señora Inés, mientras frota nerviosamente sus pequeñas y blancas manos, buenos días hijo, pasa; Eduardo como cuidando no tropezar con nada se dirige al comedor, envidiaba la sencilla elegancia, pulcritud y el calor de ese hogar que de niño tantas veces lo cobijó.

La mesa estaba preparada, el pan francés calientito, la mantequilla en su lugar, muy pronto doña Inés, por quien no pasaban los años, le alcanzaba un humeante quaker con cocoa; jaló con delicadeza una de las cómodas sillas y se dispuso a desayunar.

Se sentó doña Inés  frente a él, con su habitual taza de café negro pasado y, mientras bebía a sorbos largos el aromático grano, contemplaba  a aquel hombre que, con la calma de su temprano amanecer desayunaba placenteramente, compañero de estudios de sus hijos, ya no le sorprendía, por la fuerza de verlo, como las canas habían invadido su lacio cabello; siempre le reprochó su carácter impulsivo y contestatario, causante en ocasiones de la pérdida de amigos y trabajo; recordó al padre, cerrajero, pobre, austero,  tanto o más vehemente que el hijo, lo crió a él y su hermano en soledad, con la furia de la impotencia y un grito mudo de amor que su corazón guardaría hasta la muerte, la cual llegó, como llega la noche a despedir al sol.

Pensó por un  instante en sus dos hijos, habían logrado destacado desarrollo profesional, ya no estaban con ella, sus obligaciones y compromisos impedían verlos a menudo, el rostro canela se contrajo y la mirada de acero de esa mujer que los años no lograban vencer se nubló, más, el alma noble y generosa, la fuerza de la raza pronto, sin advertirlo su huésped, adquirió el semblante sereno de la senectud.

Eduardo terminaba ya su desayuno y en el último sorbo, posó sus ojos en el rostro de doña Inés y un gesto, de profundo agradecimiento  se dibujó en su faz, se dirigió a su anfitriona despidiéndose con un cálido hasta luego, traspuso el umbral y el grato perfume a jazmín de la planta ubicada en el primer piso, renovaba cada mañana su espíritu,  llenándolo  de esperanza, de amor y  deseo de servir al prójimo;  bajó sin prisa y recorrió, con pasos alegres y cantarines el estrecho pasadizo hasta llegar a la puerta de entrada  de la pequeña y muy segura quinta, era una mañana de primavera, las hojas de los árboles  anunciaban la estación de las flores, esa cuadra resultaba ser especial y contrastaba con las aledañas, tan de concreto,  tan llenas de soledad; Eduardo aspiró profundamente, exhaló de golpe y continuó su marcha, de pronto advirtió frente a él, a una hermosa mujer de turgentes senos que se insinuaban generosamente a través de la delicada y bien ceñida blusa calada, entre crema y dorada, que vestía, imaginando las hermosas piernas que se dibujaban tras un  exquisito pantalón de color fresa que en cualquier momento,  Eduardo temía reventara, calzaba unos zapatitos rosados de tacos no muy altos y con pequeñas cintas, que dejaban al descubierto unos exquisitos pies, magníficamente  formados, sin duda una  invitación a atesorarlos dentro de las manos expertas y varoniles de un diligente admirador.  La agraciada joven  dirigió su mirada hacia Eduardo,  iluminándose  sus grandes ojos de gata, con toda la graciosa coquetería de la mujer limeña.

La figura femenina, sobre todo las de aquellas que dedican cuidado extremo a sus atributos personales, turbaban su tranquilidad y le recordaban los meses de abstinencia sufridos, por un instante más Eduardo miró el cuadro completo, regalado exclusivamente para sus lujuriosos ojos y se resignó, como todos los que admiran La Gioconda, a no tenerlo.

Eduardo se concentró en otro tema, los ocasionales viandantes que como él, se dirigían a laborar, todos, sin excepción, eran dueños de su propia historia, de su pequeño mundo, plagado de  triunfos y derrotas, de  éxitos y frustraciones, bastaba verlos con atención,  más de uno tenía la mirada fija en el horizonte, como esperando un futuro que no terminaba en llegar, pensando, tal vez en el sueldo, siempre insuficiente y las crecientes necesidades estimuladas por un comercio implacable, el pago de la renta y los demás compromisos, incluidos los caprichos de la moda,  o tal vez en su puesto de trabajo y lo difícil de conservarlo por no tener asegurada la estabilidad, carcomidos en su raciocinio por una torpe disputa mañanera en el seno de su hogar o acaso en un amor ido y sin esperanzas de recuperarlo.
Una combi se detuvo justo en la berma que iba a cruzar,   subiéndose una pareja, ella con un bebé en brazos, él se dirigió a los viajantes y después de un ceremonioso saludo, consabidas disculpas y de contar las penurias sufridas y las esperadas, pidió el apoyo de sus escuchas  consistente en la adquisición de unos caramelos; mientras este hombre de pequeña estatura, de bigotes ralos, encorvado, inusual en aquellos que no llegan a las seis décadas, de rostro cetrino  y vestido con la pobreza dejada por la desesperanza,  pasaba por los asientos de cada uno de los pasajeros ofreciendo el dulce, ella,  que no pasaba del metro cincuenta, de largas trenzas, con el rostro semejante a su compañero, de no más de treinta años de edad y vestida con un conjunto amarillo y blanco muy gastado, francamente grande, conservaba la limpieza no  fácil de advertir en los provincianos afincados en la Capital, perdidos en los vericuetos del infortunio, ¡son ellos los dueños de las invasiones en la periferia de Lima!, incrementando la oferta de mano de obra determinante de la persistente disminución del salario,  usaba chancletas aseguradas con un sucio pedazo de pabilo,  dejando al descubierto unos pies maltratados y callosos, empeñándose en reforzar la historia de sus tribulaciones y problemas, haciendo hincapié en las necesidades de su pequeño hijo; ningún pasajero, reconoció Eduardo, los miraba directamente, uno que otro les “levantó la moral”, sintiéndose en el ambiente una renovada angustia y una amargura  rayana en la piedad desencadenada por la desigualdad social.


Con paso acelerado, una vez que partió la “combi”, continuó su acostumbrada caminata, la empresa a la cual prestaba servicios se encontraba un par de cuadras de donde estaba y en línea recta, con trancos largos Eduardo avanzó, no demoró más de cinco minutos para  hallarse frente a la puerta de ingreso, el BMW del Gerente estaba estacionado, aceleró el paso, marcó su tarjeta y se dirigió al departamento donde laboraba, saludó a los compañeros presentes, jaló su sillón, tomó asiento y con reclamada paciencia, cogióse con ambas manos la cabeza, mientras sus codos reposaban en el escritorio en actitud contrita, permaneciendo así por algunos minutos, luego de los cuales reparó que el Diario Oficial ya lo habían traído, lo tomó, exhaló un profundo suspiro y se sumergió en el estudio de las leyes que el día previo había dictado el gobierno.

EXISTEN CUERVOS QUE NO SON MENSAJEROS DEL MAL, SON EL MAL MISMO

Mi esposa continúa AGRAVANDOSE, NO DUERME, solo dormita por escasos minutos sentada en una silla y a punto de caerse por su joroba, pues aho...