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martes, 31 de julio de 2018

CARMEN McEVOY Y LA ESPERANZA



La esperanza es el sueño de los justos  pienso, la autora citando a un escritor, filósofo o pensador nos dice lo siguiente:

En “El principio esperanza”, un libro escrito por Bloch en medio de la Segunda Guerra Mundial, el autor reprocha justamente a los críticos de la utopía, entendida como un mundo mejor. “La mayoría de los hombres son demasiado cobardes para el mal, o demasiados débiles para el bien. Entonces vemos surgir esa gris medianía a veces impuesta desde el poder. Una medianía acomodaticia, consensuadora para que nada cambie, y contra la cual han luchado siempre los individuos con las ideas claras, es decir, con la ética suficiente para imponerse a la conveniencia”. Pero para concretar este plan que compite con la nada –de acuerdo a Bloch– es necesario nutrirse de esperanza.


Ahora bien, quienes son los individuos que con ideas claras han luchado por y con  la esperanza, la señora McEvoy debería mencionar algunos y saben porqué, porque no se trata de revolucionarios que imponen ideas para cambiar un sistema abusivo y depredador con el "cuento de la democracia" y sustituirlo por otro donde la desigualdad se reduzca a su mínima expresión, sin embargo la Historia nos muestra que esos cambios en beneficio de las mayorías postergadas  fueron y son saboteados por tanto, hablar de esperanza y de los que lucharon contra la iniquidad esperanzados en los cambios que proponían deviene en un argumento falaz propicio para perpetuar lo que precisamente NO se quiere cambiar.


El Presidente es prueba irrefutable de que no existe esperanza para los pobres, proponer el referendum para desterrar la corrupción es, en principio, un buen punto que le estaría dando la razón a la señora McEvoy, sin embargo, dejó librada su iniciativa a un grupo de personas que a lo largo de nuestra vida republicana son los responsables de  la crisis actual con la que ha convivido la señora McEvoy y muchos peruanos como ella que, conociendo la podredumbre, jamás hicieron nada para cambiar, simplemente sustituyen cada cinco años a los ladrones.


Si hablamos de esperanza, que el señor Presidente, la señora McEvoy y todos los que escriben o hablan en los medios expliquen porqué mantienen en el abandono a los jubilados con el clarísimo objeto de desaparecer  la ONP para dejarle el camino libre a las estafadoras AFP, porqué personas como la señora Capuñay candidata  Alcalde de la Capital se presenta como impulsora de la devolución del 95.5% de los fondos acumulados al cumplir los 65 años de edad, primero porque NO es cierto y segundo porqué ahora Lucar y Rosas guardan silencio absoluto cuando en su momento apoyaron decididamente la iniciativa del parlamento siendo que su jefa es precisamente la señora Capuñay.

Tengo mucha ira e impotencia cuando leo artículos como el de la señora McEvoy que en apoyo del poder usan su preparación e inteligencia para fines innoble COMO ES EL ENGAÑAR AL PUEBLO.

"Quién vive entre buitres tarde o temprano come carroña" YO.
Estoy incorporando, a las 09 de la mañana:

Seguramente el párrafo  del artículo de Pedro Tenorio que a continuación 
 comparto es el de los luchadores con ideas claras pensando en la esperanza a los que se refiere la señora Carmen McEvoy, jejeje!!!.

Más allá del zapateo generalizado en el Congreso luego del mensaje presidencial de Martín Vizcarra (que haría palidecer de envidia al mismísimo ‘bailaor’ Joaquín Cortés), toca saber qué hará la oposición legislativa ante el desafío lanzado por el mandatario acerca de si va o no va más la reelección parlamentaria como parte de una reforma política más amplia. ¿Se alinearán con Vizcarra, atacarán lo que algunos consideran una provocación innecesaria del mandatario, o buscarán una salida intermedia que intente sintonizar con el humor ciudadano? ¿Qué le conviene a la clase política más allá de los continuos enfrentamientos de estos 24 meses? Saberlo resulta clave para entender si tendremos o no la estabilidad necesaria para que, por ejemplo, la economía peruana continúe creciendo.

sábado, 2 de diciembre de 2017

CARMEN McEVOY Y EL PODER

UN GRAN ARTÍCULO, lo reproduzco sin comentario alguno porqué bueno es aprender.
El Comercio -02-12-2017

Carmen McEvoy
02.12.2017 / 05:30 am

Uno de los sermones más conmovedores del siglo XIX es, sin duda, el pronunciado por Bartolomé Herrera en las exequias celebradas el 4 de enero de 1842 por el alma del general Agustín Gamarra, muerto a los 56 años en la batalla de Ingaví. Utilizando como epígrafe una cita bíblica de Jeremías (“¿cómo hemos sido desolados y confundidos vergonzosamente?”), Herrera reconoció el sacrificio del militar cusqueño, sin dejar de referirse, con mucha delicadeza, a los errores que lo condujeron a una muerte que humilló, también, a la república derrotada que él representó en Bolivia.

Gamarra era el Perú, y su muerte una llamada de atención sobre los “pecados” de cada uno de sus hijos “contra la patria”. La rebelión permanente, la falta de respeto por la autoridad, el poco amor por el colectivo social, el faccionalismo y la ambición desenfrenada eran –para este padre del conservadurismo– las razones principales de una derrota no solo militar, sino moral. ¿Cómo era posible –se preguntaba Herrera– que un pueblo “abundante en talentos, en valor y en todo género de recursos” pudiera sufrir “la última humillación”? Esto es ver su territorio profanado y vencido por un Estado que, como el boliviano, “debía estremecerse” al contemplar el poder de un otrora imperio. El llamado a la introspección (“juzguémonos con imparcialidad”) y el análisis estructural de un problema originado en la independencia es, sin duda, una de las grandes contribuciones del futuro director del Convictorio de San Carlos al debate político del siglo XIX.

Aunque Herrera no lo dice abiertamente, resulta obvio que ese “castigo” que él siente había caído sobre la República del Perú tenía su razón de ser en aquello que los antiguos llamaron hubris: la ausencia de límites en la loca carrera por el poder. Ya Francisco de Paula González Vigil había alertado, diez años antes de la catástrofe del Ejército peruano en Ingaví, sobre la soberbia y el autoritarismo de Gamarra en esa frase de antología: “Yo debo acusar, yo acuso”. Recordando, asimismo, que los peruanos no eran “vasallos de un rey” cuyas órdenes se ejecutaban sin réplica, sino “ciudadanos de un pueblo libre”. La vena autoritaria de Gamarra y su obsesión por el poder le pasaron esa terrible factura, de la cual Herrera dio cuenta una década después. El “hubris peruano” que, desgraciadamente, sigue devorando a aquellos que no entienden ni su dinámica, ni la responsabilidad que demanda y mucho menos los límites de su uso –siempre efímero–. Porque utilizar el poder para dominar, humillar, estafar y robar casi siempre ha llevado a los que lo detentan al despeñadero.

En la antigua Grecia el hubris estaba referido a un desafío directo a los dioses, que en el fondo era un atentado contra el equilibrio natural. El castigo, que para Herrera exhibe elementos estrictamente cristianos, era denominado némesis: el nombre de la diosa encargada de ejercer justicia implacable. Sin embargo, el concepto de hubris iría evolucionando con el tiempo. En la actualidad refiere a la falta de humildad, un desafío abierto a las limitaciones del ser humano. La arrogancia indudablemente enceguece. Y a pesar de que los modernos Ícaros logran volar alto con sus alas de cera, su desprecio por los límites los conducirían inexorablemente al desastre.

En la novela “Todos los hombres del rey”, de Robert Penn Warren, el personaje principal sufre terriblemente como resultado de su propia hubris. Willie Stark, de extracción muy humilde, ingresa a la política local y se posiciona como un cruzado contra la corrupción. En la medida que su poder se incrementa y logra obtener la gobernación de Luisiana, rompe con sus principios y en lugar de servir a los que lo eligieron se sirve de ellos. Al final, el poder lo enceguece, sucumbe a la corrupción y debe enfrentar el destino trágico del que dan cuenta los mitos y leyendas griegas que nuestros políticos criollos deberían alguna vez leer.

“El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado o estalla”, dijo alguna vez Enrique Tierno Galván, el político e intelectual que participó activamente en la transición democrática española. Hace ya varias décadas somos testigos de explosiones de todo calibre en el Perú. Estallidos rodeados de escándalo y vergüenza nacional, que nos recuerdan ese sermón de Herrera que nos alerta sobre el mal uso del poder y sus dramáticas consecuencias.


Mientras termino de escribir esta columna, que no es más que un intento de racionalizar y poner en contexto histórico el momento dramático que vive la República –cuyo destino pende de las declaraciones de un corruptor carente de vergüenza y de límites– escucho algunas palabras esperanzadoras en la última CADE. Por ejemplo, las de Carlos Meléndez y su propuesta de ese shock institucional que urgentemente necesitamos; las de Salvador del Solar reflexionando en torno a lo público, o las de Bruno Giuffra disertando sobre la nueva infraestructura que el Perú necesita para competir internacionalmente y, de esa manera, brindar bienestar a millones de sus ciudadanos. En breve, pareciera que en medio de este momento aciago surge una nueva manera de concebir el poder, que en teoría debería ser puesto al servicio de las grandes mayorías. Espero que sea la nueva tendencia, con la cual lleguemos a un bicentenario, que debe ser de profunda reflexión. Para no seguir atrapados en la hubris de la ambición desmedida que, desafortunadamente, no nos ha dejado concretar la promesa basadriana de una vida mejor.

sábado, 1 de julio de 2017

Carmen McEvoy y cosas de gringos.


“Entre ellas, la corrupción, el sistema de privilegios, las dinastías familiares, la explotación, la ausencia de justicia para los más débiles y el manejo de la prebenda de parte de una casta burocrática a la cual lo único que le interesa es preservar el poder. Las patéticas declaraciones de esa vergüenza nacional llamada “contralor general de la República” respecto a su “parque automotor familiar” mientras lucha por su vida –lanzando amenazas a diestra y siniestra– son una prueba al canto de que Vladimiro Montesinos dejó seguidores que hoy operan en la entraña misma del Estado Peruano.”

Nunca es grato criticar a las mujeres, mucho menos a una profesional como la señora McEvoy, pero resulta irresponsable no hacerlo cuando escriben con el hígado, con furia contenida a punto de derrumbar los límites que sostienen el blanco y negro de sus palabras, más aun, pareciera afectada por intereses personales.

“…Las patéticas declaraciones de esa vergüenza nacional llamada “contralor general de la República”.

No entiendo la ira contra el Contralor y menos contra la actividad comercial que ejercía. Gana muy bien y por tanto le está prohibido comprar vehículos, ¿En qué parte de la ley o de la Constitución como su fundamento se proscribe la capacidad de ejercicio de un funcionario público?, naturalmente si le compra un vehículo a un “proveedor” negocia con particular ventaja y nadie lo puede negar, peor si la adquisición se efectúa a un funcionario del Estado que, eventualmente puede ser sometido a una Auditoría. Ahora ¿Se han probado estos hechos? y si así fuera, se ha comprobado que en la negociación el Contralor como la parte fuerte de la operación se benefició obteniendo pingues ganancias y que estas NO las declaró como ingreso.

Finalmente aun de comprobarse estos hechos que, sin duda, obligarían a la renuncia de Alarcón o que el Congreso lo desembarque, todavía no me queda claro el misil de la señora McEvoy contra este zarandeado contralor, pues a todas luces hay un entusiasmo visceral cuando se trata de convertirlo en un guiñapo humano o una piñata con réditos políticos.

En fin son cosas de gringos (no el miserable asesino de los muertos de la Galería “Nicolini”, que por añadidura no es gringo sino un cobrizo como la mayoría en nuestro País) que ustedes, amable lector y amigos, NO entienden  ni yo tampoco.



sábado, 3 de junio de 2017

DOS MUERTES SEPARADAS POR EL TIEMPO Y EL HONOR DE LAS QUE NO APREDIMOS NADA.



La muerte es ese estadío en el que la vida no puede ejercer diferencia alguna entre las personas, Alfredo Bullard, la señora McEvoy o este Abogado volveremos al polvo del cual venimos o devorados por los gusanos con el mismo resultado.

Alfredo Bullard escribe una nota muy sentida sobre la muerte de Jorge Villanueva* que, dicho sea de paso, sirvió para la puesta en escena de su complicada vida, ignoro el resultado económico del esfuerzo, asumo  no obstante que, dada la naturaleza del peruana medio de disfrutar de las miserias humanas para horrorizarse de lo que se hizo o dejó de hacer cualquiera sea la desgracia de la que somos testigos o invitados como la obra teatral ya referida, haya satisfecho la iniciativa de mostrarnos quién fue Jorge Villanueva *.

El fin de Alfredo Bullard como en todos sus artículos es, luego de ponernos en contacto con ciertas circunstancias, evidenciar su pensamiento que, el día de hoy sábado 03 de junio de 2017, es   lo injusta y hasta “criminal” que puede ser la pena de muerte.

Convengo “prima facie” que la pena de muerte sólo podría aplicarse si el delito y su autor (delincuente) fue probado e identificado el criminal respectivamente sin la menor duda, de hecho el único delito que merece se establezca la pena de muerte para mí, obviamente, es la violación de niñas o niños menores de once años de edad seguidas de muerte y el hecho que pueda aplicarse a un inocente es un riesgo que debemos correr y tal vez esta posibilidad en la práctica contribuya a reducir hechos  tan malévolos.

En cuanto a Faustino Sánchez Carrión, ningún héroe mucho menos un patriota hasta nuestros días ha ido más allá de la escuela en que su vida y obra es estudiada. Sin duda alguna en profesionales como la señora McEvoy seguirán vivos pero que yo sepa no existen muchas como ella en el Perú,  por tanto, la política o más bien la democracia rastrera que se practica y se ha practicado en nuestro País incluso en épocas como las de Sánchez Carrión,  no augura en los años por venir la paz que el desarrollo de una Nación demanda.

·      *Conocido como el “Monstruo de Armendariz”.





sábado, 6 de mayo de 2017

Carmen Mcevoy y Venezuela


Es característica de las personas que disfrutan de una columna en los medios como lo hace la  señora McEvoy, Alfredo Bullard, Jorge Bruce (La República) y muchos otros del lodazal en el que han convertido la  “libertad de expresión” defendido con uñas y dientes por ellas mismas, anteponer sus dotes intelectuales y sus viajes por el Mundo como la carta de presentación de sus comentarios en una suerte de “después de mi el diluvio”.

En lugar de escribir con sujeción absoluta a la verdad y explicar un antes y sus consecuencias derraman veneno pretendiendo inocularlo a la muchedumbre ignara de países como el Perú que no pueden creer tanta maldad de manera que, los cambios producidos por cualquier revolución nacida al calor de la desigualdad terrorista que fueron su origen, sean vistos como hechos demoníacos que hay que evitar como a un perro sarnoso.

¿Quién fue Carlos Andrés Perez?, ¿Cómo estaba el pueblo venezolano bajo sus tres mandatos o sólo dos no recuerdo este detalle?, Como carecen de argumentos solo dicterios leemos en sus escritos distantes de su reclamada intelectualidad, ¿Qué decisiones del Gobierno Revolucionario de Venezuela ha tomado  contra su pueblo?, ahhh sí, son narcotraficantes y demás porquerías que en el Perú son pan de cada día.

¿Fue Hugo Chávez un loco, un infeliz que sólo quería enriquecerse con el poder?

Todas las respuestas son políticas, los cambios asustan, sólo a los ricos agrego, no solucionan los problemas presentes y la prueba más evidente es la actitud de la oposición venezolana o  de la señora Mcevoy que no dudaría un segundo en fusilar a la gente del Movadef como no dudaría ninguno de su calaña.


De lo que he leído hasta el momento sobre la situación en la República bolivariana de Venezuela, considero un error no permitir que el encarcelado Leopoldo López sea visitado por sus familiares.  Por lo demás, estoy con la Revolución y las enseñanzas que dejan en mi sus opositores.

sábado, 8 de abril de 2017

IDEAS BUENAS, MALAS E INTERESADAS


“A estas alturas no cabe la menor duda de que la descentralización es un fracaso y el municipalismo sin espíritu cívico también. La pregunta que cabe hacerse es: ¿Cómo revitalizar las “células madres” de una república que, en teoría, nació descentralista y municipalista? A diferencia de lo que opina don Bienvenido respecto al Alzheimer, yo sugiero que leer muchísimo, educarse esmeradamente y afinar el espíritu crítico es fundamental a la hora de votar. Solo de esa manera seremos los verdaderos arquitectos de ese hogar común que todos los peruanos tenemos la obligación de construir con inteligencia y honestidad.”

Excelente análisis, he copiado el último párrafo por ser absolutamente contradictorio con el que la autora publicara hace un mes exactamente y que bajo el título” DEBATE EN LA LUCHA POR LAS IDEAS”  comentara el 08 de marzo de 2017 en este blog.

Pueden encontrar el artículo de la señora Mcevoy al que me remito en el enlace siguiente:

miércoles, 8 de marzo de 2017

DEBATE EN LA LUCHA POR LAS IDEAS




“En un país como el nuestro, que ocupa el tercer lugar en violencia contra la mujer, no es fácil ser tolerante con los que se permiten maltratar no solo a un presidente o a una ministra sino a millones de peruanos que no aceptan su fundamentalismo. Temores existen entre todos los padres del mundo y urge ser comprensivos en una sociedad tan fracturada como la nuestra. Sin embargo, que un intento –bueno o regular– contra una discriminación inocultable sea percibido como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón.”

Comenté  el día de ayer el artículo del señor Raúl Zegarra, hoy la señora Carmen Mcevoy muy culta ella, nos dice sin exponerlo literalmente la necesidad del diálogo en la medida que las palabras son “antídoto contra el dolor y la desesperación”. Y agrega:

“En un país como el nuestro, que ocupa el tercer lugar en violencia contra la mujer, no es fácil ser tolerante con los que se permiten maltratar no solo a un presidente o a una ministra sino a millones de peruanos que no aceptan su fundamentalismo. (remitiéndose a la religión) Temores existen entre todos los padres del mundo y urge ser comprensivos en una sociedad tan fracturada como la nuestra. Sin embargo, que un intento –bueno o regular– contra una discriminación inocultable sea percibido como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón.”

Si realmente la articulista “cree” en lo que escribe lo razonable dado que tiene el privilegio de gozar de una tribuna  de la que  casi la totalidad de peruanos carece, ninguna red social es una tribuna de expresión libertaria o liberadora de las palabras, del sentimiento, de la agonía, de la frustración, de la soledad quien así lo piense tiene una inmensa venda tecnológica sobre los ojos.

Las redes sociales cuentan con usuarios –los menos- pensantes aglutinados en una fachada que la red le permite elegir y por serlos (pensantes) esa misma fachada está llena de gente encargada de destruir tales ideas o pensamientos, los llaman “troll”, hasta en estas páginas se usan “extranjerismos”, de suerte que, la idea o pensamiento se pierde bombardeada por muchas opiniones contrarias, insultos de todo calibre que relegan la idea original al olvido pues, encontrarla demanda  un gasto de tiempo que escasísimas personas están dispuestas a invertir. También hay personas que crean páginas de “debate” por interés monetario exclusivamente.

Por tanto, creer que las redes sociales son el nuevo Ferrari de la comunicación y debate de ideas es soñar despierto o lo que es lo mismo “una tontería útil para el sistema”.

En consecuencia, si la señora Mcevoy tiene el poder de llegar a muchos miles de peruanos ¿por qué no propone un debate  entre ambas posturas –pro y contra sobre la “identidad de género- cómo los que organiza El Comercio previo a las elecciones generales que tenga la virtud de trasmitirse en vivo?.

Seguro estoy como debiera estarlo la señora Mcevoy que no tendrán los opositores a la curricula escolar en el tema de igualdad de género,  por tratarse de  una discriminación inocultable  percibida como un acto “homosexualizador” es ir contra las reglas básicas del sentido común y la razón, no tendrán los opositores la menor posibilidad de ganarlo.

Ratificara con la realización de su propuesta (debatir el tema) todos los pergaminos intelectuales que nos ha dado a conocer y que declara tener.

Finalmente la Ley General de Educación consagra el derecho de los padres a PARTICIPAR EN LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS, establecer dos posibilidades para educarlos es una pretensión INACEPTABLE pues lo que pretende la "identidad de género" no es instruir a nuestros hijos en matemáticas, lenguaje y demás materias propias de la enseñanza regular, sino educarlos en sentimientos y desterrar de ellos el pensamiento social crítico.

La sociedad NO se mete con los homosexuales incluso cuando exhiben sus groseros disfraces, pueden vivir como quieran, pero si lo que pretenden es legalizar su conducta dotándola de derechos distintos a los que  gozan por ser lo que son originalmente y no lo que pretenden ser y jamás serán hasta que las impresoras 3D puedan crear vaginas y úteros que cumplan las mismas funciones que las naturales, la sociedad arremeterá contra ellos.




EXISTEN CUERVOS QUE NO SON MENSAJEROS DEL MAL, SON EL MAL MISMO

Mi esposa continúa AGRAVANDOSE, NO DUERME, solo dormita por escasos minutos sentada en una silla y a punto de caerse por su joroba, pues aho...