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miércoles, 6 de junio de 2018

¿Eres ateo? ¡REGOCIJATE, estás en la antesala de la FE!

Un buen amigo virtual y más inteligente aun, ha compartido la extensa nota de un materialista confeso y practicante, compartiéndola sin el permiso de mi amigo virtual con todos ustedes amables lectores, naturalmente he opinado sobre las ideas del señor Angosto no sé si a la altura de la circunstancia y la sinuosa complejidad del tema, serán ustedes los que con el cristal luminoso del pensamiento se formarán su propia opinión, cuando no reforzar la que ya tenían.

He aquí el artículo:

Julio Fernando Injoque
2 de junio a las 8:16 ·
Reproduzco esta nota que bajo el título de REBELIÓN, se proclama una posición ATEA, MATERIALISTA Y ANTICLERICAL, que comparto en gran parte y pertenece a Pedro L. Angosto, a propósito de Atahualpa Yupanqui, el cantautor argentino que nos regaló eso de "Preguntitas sobre Dios":

"No tengo empacho alguno en declararme ateo, materialista y anticlerical. Soy ateo no por decepción, sino por convicción. Jamás esperé nada del mito, nunca creí en milagros, ni siquiera en algunos tan festivos y jocosos como ese que dicen obró Jesús de Galilea en una boda convirtiendo el agua en vino para regocijo de todos sin que el Espíritu Santo recibiese el preceptivo aviso: Ojalá él y sus seguidores se hubiesen dedicado exclusivamente a eso, a convertir el agua en vino, las balas en besos, la ambición en solidaridad, al menos en los cuentos, en los propósitos, en sus prédicas. No creo en Dios, ni creo que los hombres necesiten a Dios para nada, salvo los medrosos, los apocados, los que nada esperan de esta vida o los que sufren desgracia tras desgracia y en su desesperación se entregan al cielo con la esperanza del consuelo o de una vida mejor después de la muerte. A estos los respeto, los comprendo y los quiero. Nadie nace ciego por voluntad propia.

Sin embargo, estoy convencido de que Dios y sus amigos si necesitan a los hombres, desde el principio, desde que el Verbo se hizo carne, incluso desde antes, cuando el hombre desnudo veía salir el sol y llegar la noche, cuando contemplaba el furor de las tormentas y los vendavales, el desbordamiento de los ríos, el rugir de los volcanes, los deshielos y las sequías pertinaces, cuando el más fuerte, no el más evolucionado ni el mejor ni el más bueno, cambió el miedo humano a las leyes de la física, por el miedo a las fábulas imponiendo castigos y recompensas a capricho. No, no creo en Dios, me importa un bledo su existencia, inexistencia o evanescencia, su poder omnímodo, su maldad o su bondad, su infierno y su cielo, sus vírgenes y sus santos, sus iglesias, sus predicadores, su forma líquida, etérea, sólida, gaseosa, antropomorfa o mineral, lo que dicen que dijo a Moisés, a Abraham, a Mahoma o a Monseñor Escribá de Balaguer antes de subir a los altares o tener calle en Zaragoza: Si los hombres –unos pocos, quienes lo hicieron del barro- no lo hubiesen querido, Dios no habría nacido, ni las guerras, ni los cruzados, ni los alcabaleros, ni los diezmos, ni las tercias, ni las conquistas, ni los cristianos, ni los católicos, ni los presbiterianos, ni los taoístas, ni los budistas, ni los musulmanes, ni los judíos, ni la inquisición, ni los talibanes, ni la Santa Cruzada española, ni los adoradores del dinero, ni los gudaris sanguinarios, ni los torturadores de toda laya, ni los legionarios de Cristo, ni el Opus Dei, ni la madre que los parió.

Todo es obra del hombre, del hombre perverso, del hombre en estado de corrupción pura, que no es otro que aquel que promueve y otorga carácter inmutable a un sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre, que esparce la muerte por toda la faz del planeta con una sonrisa en los labios, que destruye la naturaleza a sabiendas de que no le pertenece, que inventa espejismos para dormir a los que han sido dormidos con tantos cuentos que ya no tienen resuello ni siquiera para bostezar y encuentran placer y consuelo en el sueño eterno de los espejismos inacabables, inabarcables, inaprensibles.

¿Qué aporta la idea de Dios a los seres vivos, inteligentes o no, racionales o no? ¿Qué les ha aportado además del miedo, de la esclavitud, de la explotación, de la guerra, de la muerte, de la extinción, del odio, de la intransigencia, de la violencia, del fuego, de la mentira esencial, de la castración mental, del arriba y abajo, del capitalismo salvaje y destructor, de la ceguera y la resignación? Nada, absolutamente nada. Cuando el hombre inventó a Dios, no lo hizo pensando en el bien de sus semejantes, sino en dominarlos, en ponerlos a su servicio, en atemorizarlos hasta extremo tal que difícilmente osaran contestar, desobedecer, rebelarse. Los hombres esclavos, los hombres castrados por siglos de terror, cegados por el invento divino y dirigidos por quienes llevaban a Dios en una mano y en otra la espada, construyeron pirámides descomunales en vez de casas decentes; saquearon campos infinitos cultivados por seres resignados para levantar templos inmensos que acrecentaran aún más el miedo a lo sobrenatural, a lo desconocido, a lo incierto; invadieron países, crearon imperios, saquearon suelos y subsuelos, blandieron la espada y la maza, el cañón y el misil, para defender los privilegios de los que eran enterrados bajo los altares; se batieron contra el liberalismo, contra la democracia, contra el socialismo, contra la emancipación del hombre, contra la libertad, contra la justicia, contra la igualdad, contra la fraternidad, contra la Razón.

No, Dios no existe, pero ha sido, es muy rentable para la “buena gente”, para los que no tuvieron ni tienen reparo alguno a la hora de clavar mil puñales en la espalda del prójimo, y del mundo entero, con tal de quedarse con la hacienda, con tal de que los otros aprendan como fueron, son y serán las cosas. Dios no existe, pero de su nombre y en su nombre viven miles de cuervos negros y de todos los colores, cuervos con tirabuzones, cuervos tonsurados, cuervos rapados, cuervos con turbante, elegantes cuervos con traje de Armani, cuervos que disponen la vida y la muerte, que juegan con la enfermedad, que reparten el pastel quedándose con la mayor parte de él. Y por eso, y por otras muchas cosas que contar no quiero, soy materialista, porque creo que ningún hombre debe ser menos que otro, que todo ser humano debe poder satisfacer sus necesidades fuera de la esclavitud, con un trabajo digno, limitado, seguro y adecuado a su personalidad que le permita vivir en libertad, cultivar su sustancia intelectual, sensorial y sentimental, educar a sus hijos en el saber humanista, en la solidaridad, en el amor a la naturaleza, en el desprecio hacia los explotadores, los estraperlistas y los carroñeros; porque creo que la vida no es una carrera de locos que corren hacia ninguna parte, que no estamos aquí para competir unos contra otros, a costa de otros, sino para disfrutar de la belleza y paliar el dolor, propio y ajeno, para mandar al carajo los escritos sagrados y sus amenazas insolentes y despiadadas; porque creo en la justicia terrenal, en una justa y obligada distribución de la riqueza que posibilite a todos, morenos o blancos, negros o amarillos, arios o gitanos, capacitados o discapacitados, tontos o listos, guapos o feos –ningún mérito tiene lo que viene con uno al nacer- ser felices sin aspirar a tener más de lo que la decencia y la buena educación aconsejan; porque pienso que las flores no se cortan, se miran, y si se cortan para hacer un bonito ramo de flores, no se entregan a los muertos, sino a los vivos; no se ofrecen a los santos a cambio de una parcela en la tierra o en el cielo, sino a un amigo o a un desconocido que pasa por nuestro lado. Soy materialista, en fin, porque estoy plenamente convencido, tanto como el más ciego de los creyentes, de que es aquí, debajo del sol, las estrellas y las nubes, junto al mar y las montañas, rodeado de árboles y animales, donde el hombre tiene su casa, su única casa, una casa de la que apenas ha construido los cimientos, una casa que no le pertenece y que ha de cuidar con todo el esmero del mundo para legarla más bella a quienes la habiten después. No hay oraciones que valgan, no sirven los sermones ni las parábolas mansas, la tierra nos llama, nos llaman los hombres que pasan hambre y necesidad, apelan a nuestra conciencia los desheredados, los desplazados, los marginados, los que nunca supieron del esplendor sobre la yerba ni la gloria de las flores. Es aquí, en el solar que piso, que pisamos, donde podemos construir el paraíso, sólo hace falta poner manos a la obra, prescindiendo para siempre del mito, de quienes lo inventaron y sustentan para que todo siga igual, como Dios manda.

Y por eso, y termino pacientes lectores, soy anticlerical, porque como decía el olvidado Atahualpa Yupanqui Dios es un capitalista al que gusta lo fastuoso y comer en la mesa de los ricos, al igual que a sus discípulos, predicadores y seguidores. Porque las iglesias, del tipo que sean, siempre estuvieron con los poderosos, siempre contra la libertad, siempre contra todo signo de progreso, siempre contra la voluntad del pueblo, contra su soberanía, contra su felicidad, amparando a explotadores, genocidas y tiranos; porque el clero dejó para ese Dios que inventó lo del más allá y decidió, sin ninguna duda, que su reino si era de este mundo, únicamente de este mundo y que este mundo era de su exclusiva competencia.

Cada vez que oigo a un cura inmiscuirse en las cosas que incumben a las personas normales, meter su hocico en lo temporal, intentar obstruir las leyes que el pueblo se quiere dar para mejorar su existencia o ponerle un final digno, pienso que no estamos tan lejos del hombre de Atapuerca, que hemos evolucionado poco, muy poco. Si fuese de otro modo, hace ya tiempo que la casta clerical habría desaparecido por su propio peso, por el peso de su patética y cruel historia.


MI OPINIÓN

José Guillermo Anderson Muchísimo de lo leído lo comparto, pero creo en Dios, no obstante la compasiva visión que de los creyentes en un ser supremo tiene el señor Angosto, que curioso apellido para un humano que analiza al hombre y el "invento" de Dios.

¿La evolución de la especie humana es sólo producto de la naturaleza?, existen tantas maravillas en nuestro planeta que no tienen explicación concreta comenzando por nuestro cerebro.

Situémonos sólo en nuestra realidad, la del Perú. Ayer un alemán, Director de la ONG "Mundo azul" fue entrevistado en RPP con ocasión del "Día del Ambiente" y puso los puntos sobre las ies en cuanto a nuestro comportamiento y haciendo suyas las expresiones de los turistas con los que ha conversado resumió lo que es el Perú, un bello País lleno de basura por todos lados.

¿Acaso no es cierto? ¿Quién ocasiona que los canales de regadío se colmaten?, ¿Quién es responsable de la suciedad en lo ríos más allá de la sedimentación natural?, ¿Dios?, La vida es un milagro la muerte un misterio que comprende la vida, ¿Cuan responsable es Dios de estos dos acontecimientos?, ¿Una nueva vida como decisión de la pareja es responsabilidad de Dios?, ¿Si muere un bebé o un humano de 100 años es responsable Dios o es consecuencia de la vida?.

Dios es misterio un resultado sostenido por la fe, NO existe la verdad como la entiende un materialista como el señor Angosto, estoy de acuerdo con él y sus referencias a los cuervos, pero Dios es FE y las sombras NO lo representan, NADIE lo representa ÉSTA es CREACIÓN del hombre que, no obstante los miles de años transcurridos el humano no puede separar los cuervos de la FE, y ello mi estimado amigo Injoque es producto humano y no de cualquier humano, sino del rico y poderoso avasallando y manipulando la mente de sus esclavos con una educación justo a su medida, aquella que NO permite pensar sino seguir, ejemplo, El CADE UNIVERSITARIO y la Universidad ISIL y seguramente alguna otro por ahí NO SON PROFESIONALES NI EDUCAN PROFESIONALES respectivamente, FORMAN SEGUIDORES DE UNA CORRIENTE DE PENSAMIENTO y la expresión de esa formación.

DIOS ES FE, no necesito miradas compasivas por aceptar la existencia de un supremo ser que nunca he visto pero que la maravillosa naturaleza me permite PENSAR que así es.


Finalmente amigo, en conversación anterior usted trajo a colación una parte de este importante pensamiento pero citando otro nombre como autor ¿O me equivoco?.

jueves, 12 de marzo de 2015

ACOSO CALLEJERO

El 10 de marzo del año en curso (2015), el Historiador, Dr. Nelson Manrique, publicó en el Diario La República, matutino peruano, el artículo "Discriminación versus Respeto", en el que aborda el racismo y la reciente ley que castiga el "Acoso Callejero". El mismo que podrán encontrar en el siguiente enlace:
http://www.larepublica.pe/columnistas/en-construccion/discriminacion-versus-respeto-10-03-2015.

Como no estoy de acuerdo con la malhadada ley, escribí mi opinión, posteriormente un buen amigo virtual, con una de sus muy inteligentes frases, logró que recordará la nota del Dr. Manrique y le expuse, en un diálogo muy alturado, lo que pensaba de tan estúpida iniciativa convertida ya en Ley de la República fatalmente,  desarrollándose este cambio de ideas que, aspiro  sea lo suficientemente motivador para que ustedes amigos puedan sacar sus propias conclusiones en la medida que, ambos tenemos posiciones totalmente opuestas.

He aquí lo dicho:

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Guillermo Anderson Anderson
Estimado César, el día de ayer, el señor Nelson Manrique compartió su columna que toca el tema del racismo y la reciente ley contra el acoso callejero, reproduciré mi comentario y llano estoy a escuchar tu comentario como de todo aquel o aquella que desee opinar.

"
En absoluto desacuerdo, no pretendía leer la ley como no lo he hecho con la estúpida del "femenicidio", gracias a su columna me entero de su contenido.
Tal y como el "femenicidio" ésta del "acoso" está contemplada en el Código Penal, en "Actos contra el Pudor" .
Lo grave de este asunto es:
1) La desigualdad entre mujeres y hombres aumenta.
2) Se gesta un espíritu de revancha, en el hombre naturalmente.
3) Las leyes no penetran la esencia de la vida (parafraseando al Maestro Héctor Cornejo Chávez).
4) El respeto no se gana por ley, ¿han disminuido las golpizas a las mujeres desde la ley del femenicidio?
5) Que dicten una ley eliminando el puterío callejero.
6) Otra que prohiba que la mujer sea comparsa de avisos publicitarios donde aparece media desnuda.
Esta como la del femenicidio ha sido dada por la coyuntura y gente impresentable como incompetente.Ayer a las 6:34 · Me gusta

César Peralta Estimado Guillermo
No he leído la columna de Nelson Manrique, pero creo que es uno de los sociólogos y analistas sobresalientes en nuestro medio y su opinión es un importante referente.
De todos los argumentos que se tiene contra una ley, uno de los menos felices es que no ayudaran a evitar el problema que buscan corregir. Es la derrota anticipada que no es buena ni en este ni en cualquier otro tema. Vivimos intentando constantemente mejorar y a veces tenemos éxito.
Porque si fuera un buen argumento el de la supuesta ineficacia de una ley, podríamos objetar todas las leyes. Por ejemplo, ¿Para qué prohibir la evasión tributaria si alguien siempre va a hacer lo que esta ley prohíbe? Y por supuesto que el "argumento cornejiano" aplicaría muy bien a cada caso y a toda la legislación.
El otro argumento es que la legislación existe antes de la que se cuestiona como parte o aplicación de una de tipo general. Precisamente la idea de la nueva es destacarla y darle la eficacia que no tiene como parte de algo cuya esencia no comparte del todo. "Ahora existe la ley del acoso" es lo que se escucha. Existe una diferencia ahora, que de no haberla probablemente no estaríamos en este tema.
La igualdad o desigualdad entre hombres y mujeres es un argumento complejo. Lo cierto es que hombres y mujeres tenemos cosas en común (y a veces hay que luchar para eso, como los derechos) y tenemos cosas propias y excluyentes. Por eso somos complementarios. No veo como seremos inconvenientemente más diferentes con esta ley.
Alguien decía que si todos tuviéramos la suficiente calidad humana, no sería necesaria ninguna ley. En ese razonamiento, hay leyes que se precisan por la presencia de personas que no la tienen ninguna. Y ciertamente caminan por la calle personas que son un riesgo contra otras que debemos proteger. Podría ser tu nieta o la nieta de quien sea.
La prostitución, la publicidad poco creativa que cosifica a las mujeres, creo que son otro tema. Y si algo malo hay ahí, eso de malo, no justifica ninguna agresión callejera.
No entiendo lo de la revancha de algunos hombres. Si le prohíben a un género agredir al otro, no puede sentirse ofendido. En ese sentido hablaríamos de la susceptibilidad herida de los ladrones porque se les ha prohibido robar, lo que podría conducir a que roben más. No creo en eso.Ayer a las 7:27 · Me gusta · 1

Guillermo Anderson Anderson En primer lugar muchas gracias por tu comentario, como siempre lúcido y motivador. Naturalmente comparto contigo el análisis que realizas de la ley, ello no obstante, ésta (la ley) responde como todas a la dinámica social, más el tema del acoso callejero JAMÁS se resolverá con una ley ¿porqué?, el macho en toda la escala zoológica es natural perseguidor de la hembra, los humanos a diferencia de quienes nos siguen en esa escala, somos más refinados en el proceso de conquista, fatalmente con el tiempo ese refinamiento pasó de largo y hoy en lugar de decir, por ejemplo, citando a Leonidas Yerovi, ya no enamoramos o galanteamos a una dama con "hermosura de mi corazón no existen entre los pies enanos unos más pequeños que tus pies", le decimos, "mamacita quiero que ese culo sea mío", ¿porqué se ha descendido tanto?, por la pobre educación que recibimos, porque el hogar ya no es el lugar de formación de antaño tanto para varones como para mujeres, hay mujeres que de sólo verlas pasas a la cera opuesta.

Por eso digo con el Maestro Cornejo Chávez que la Ley no penetra la esencia de la vida. Por ventura César, ¿han disminuido las golpizas a las mujeres desde que se dictó la estupidez del "femenicidio".

Debo salir una hora a ver un proceso. Son 7.45 y debo llegar a las 8 am. cuando regrese continuaré.Ayer a las 7:47 · Me gusta

Guillermo Anderson Anderson ¿Que le ofrece a nuestros hijos y nietos, jóvenes y jovencitas la sociedad?, en la TV, por ejemplo, "Esto es Guerra", Combate" y programas similares, además de los que conducen maricones, todo eso como la cosa más normal del Mundo. ¿Cultura?, es es un coto muy cerrado, las novelas que casi es dominio exclusivo de las mujeres, nuestra sociedad es una sociedad semi salvaje.

Las mujeres piden y hasta exigen igualdad, no obviamente la desigualdad natural que en realidad no es tal sino el complemento de la vida. Pero no se portan a la altura de ese pedido.

Sigo todavía en el primer punto (la Ley) como va a cambiar la persecución del macho con tales antecedentes ¿por una milagrosa ley?, es más, cómo pueden pedir las mujeres respeto en una sociedad como la nuestra si se visten ¿has visto cómo se visten las jóvenes?, usan unos pantaloncitos que nada tienen que envidiar a los calzones o se ponen unos pantalones, sabrán ellas de que tela, donde todas las rayas habidas y por haber se notan?, particularmente no puedo decir piropos groseros, es más, nunca digo piropos, pero bien que miro esos culitos y quisiera tener uno en mi cama antes de que la dama de negro decida visitarme.

En mi opinión amigo si queremos "proteger" debemos empezar a educarnos, ninguna ley logra ello.

En cuanto a la prexistencia de la norma, los delitos contra el pudor abarcan un sin número de conductas reprochables por la sociedad,22 h · Me gusta

Guillermo Anderson Anderson ¿Que vas a destacar con la Ley del acoso callejero?, nada amigo, se logrará el efecto inverso, los hombres yo, como hombre, me siento agredido por esa estupidez, de pronto existirán excepciones, pero la mayoría a mi juicio no lo pensará justo y de ello son culpables las mujeres, el macho persigue y la hembra se deja perseguir, entre los humanos, las mujeres muestran sus atributos---ya regerso.....22 h · Editado · Me gusta

César Peralta Guillermo:

En algún momento dices que es natural que el macho asedie o acose a la hembra y que ninguna ley lo puede evitar. En otro momento dices que las causas que crean el acoso son otras, de naturaleza cultural. En otro momento que hemos caído en niveles lamentables de acoso. Y de todo eso se infiere que la ley que prohíbe el acoso es mala y por lo tanto debería derogarse. No lo dices pero se infiere que si algo es malo, y merece malos calificativos, sería mejor que no exista.

No encuentro relación armoniosa entre los antecedentes y la conclusión que tienes.

Creo que nadie puede asegurar frente a ninguna ley el nivel de su cumplimiento. Lo que se debe debatir simplemente si está bien o está mal lo que la ley prohíbe. Me da la sensación que consideras que la ley no debe prohibir lo que prohíbe y ese es tu malestar. Al decir que es natural el acoso tu pensamiento va en esa dirección.

Pero no somos animalitos a los cuales las naturaleza nos domine. Hemos creado una cultura y debemos seguir moldeándola según el derecho de todos. Si una mujer no es atraída por un hombre y por lo tanto le resulta incómodo, tiene el derecho de no ser molestada. Ese es un mejor derecho que el presunto derecho de poder molestar porque el cuerpo se lo pide.

Creo que toda discusión que involucre leyes, debe asumir que efectivamente la ley si va a influir en los involucrados. DURA LEX SED LEX. ¿A quién le gusta pagar impuestos? ¿A qué ladrón no le gusta quedarse con lo que roba?. ¿No hay algo de natural en el propósito del ladrón de hacerse de bienes materiales?

Recuerdo haber encontrado mucha polémica en periódicos norteamericanos de los años 30 del siglo pasado respecto a la utilidad de poner semáforos en las esquinas y declararlo de cumplimiento obligatorio. "¿Porqué el color de una luz va a impedir que alguien que desea continuar su marcha no pueda hacerlo, y mucho más si no hay nadie esperando en la otra calle" era un argumento recurrente. Pero hecha la norma vinieron los tickets (papeletas) y luego la cultura ya lo asimiló. Hoy es impensable una ciudad sin semáforos.

Creo que eres una persona muy inteligente y por lo tanto capaz de mejorar tus puntos de vista. Creo que debes concederte una oportunidad en este tema.22 h · Me gusta · 1

Guillermo Anderson Anderson para que los varones resalten la belleza de los mismos, de pronto groseramente como ya he expuesto pero es el riesgo que se corre cuando se vive entre semi salvajes, varones y mujeres.

Sólo educando se obtendrán a muy largo plazo cambios cuantitativos.22 h · Me gusta · 1

César Peralta Pero la ley en cuestión no prohibe la educación. Se debe sancionar a los acosadores y simultáneamente elevar la educación. Y por supuesto que las sanciones educan !!22 h · Me gusta · 1

Guillermo Anderson Anderson O he escrito mal o has interpretado mal lo escrito, He escrito que la sociedad NO le ofrece nada a nuestra juventud, la persecución es natural, no es un tema esotérico, existe y si dentro de los humanos ha transitado de la belleza a la vulgaridad, es porque la educación es deficiente, no porque la falta de ella sea motivo de la persecución, sólo la agrava.

En el caso de tan lamentable iniciativa, se ha legislado sobre los efectos y no por las causas, algo así como poner la carreta antes que los caballos.

Ninguna sanción prevista en una ley y aplicada al infractor enseña nada, sino estaríamos como en Suecia, Nación que ha debido cerrar sus cárceles porque no hay a quien tener preso. Me dirás que es otra realidad y estaría de acuerdo con ello, mas el principio es aplicable en cualquier escenario. Por tanto, no se trata de prohibir un estado natural de reacción frente al estímulo, sería como prohibir defecar después de la medianoche, no, no, simplemente NO se puede, mediante una ley, decirle a los machos no te atrevas a perseguir a las mujeres y agraviarlas con palabras pocos dignas sus atributos que generosamente muestran, SIMPLEMENTE no sirve para nada tamaña prohibición, es imposible pedir a una Mula que relinche como los caballos. Se tiene que educarla primero.21 h · Me gusta

César Peralta Estimado Guillermo:

Me he concedido la oportunidad de modificar mi punto de vista respecto a este asunto y te he expresado lo que pienso. Creo que lo esencial de mis dudas de acompañarte en el tuyo, no han tenido respuesta.

Creo que en el fondo cada quien desea que la legislación esté de acuerdo a sus puntos de vista. No considero aceptable y mucho menos inevitable que porque una mujer le guste a un hombre, tenga que aceptar las groserías que desee decirle. Y que no pueda haber una ley que lo impida porque el asunto tiene su origen en la educación.

Me gustaría que haya una ley (sino la hay) que sancione a los cobradores de los microbuses que a veces se pasan de groseros y abusivos con los pasajeros, especialmente ancianos, mujeres y niños. Por supuesto que el origen del mal comportamiento es la falta de educación del sujeto y si esperamos que estén educados adecuadamente, es resignarnos a soportarlo, simplemente.

No creo que conciliemos puntos de vista y no me parece grave. Creo que para beneficio de nuestras tareas dejemos las cosas ahí. Gracias por la atención.20 h · Me gusta

Guillermo Anderson Anderson Gracias a tí César, me encanta confrontar ideas, para ello fui educado, lamento no hayamos conciliado, como sabes no me siento dueño de nada, es sólo mi opinión que defenderé, hasta donde me sea posible hacerlo, aunque, vista la realidad, cualquier esfuerzo en ese sentido, se estrellará contra ella.

No es un reto, pero las mujeres en este tema son actoras principales no convidados de piedra.19 h · Me gusta 

 


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